domingo, 15 de marzo de 2015

1858 La fuerte corriente migratoria y el gran crecimiento poblacional de la villa

A partir de este año se confirma según los estudios demográficos de la bibliografía consultada un crecimiento cuantitativo de la población durante cuatro quinquenios, que arrojan un crecimiento medio del 3,76% «muy superior al regional y al conjunto del país, revolucionario en un régimen de demografía antigua y en una sociedad básicamente agraria. Este crecimiento real de la población es más sorprendente si lo comparamos con los municipios vecinos de Las Palmas y Teror, que en ese mismo período experimentaron un ritmo de crecimiento anual de 1,09 y 1,07 por 100, respectivamente; sólo Firgas, término vecino de Arucas por el lado oeste, se aproxima al crecimiento de la localidad con 3,07 por 100 de ritmo medio anual».

Tal como sostiene la tesis, tiene su origen en la puesta en explotación de las buenas tierras adquiridas en Arucas a partir de la desamortización de las mismas, en poder de “manos muertas” que acaparaban grandes extensiones con bajo rendimiento. Pero el cambio de la propiedad no lo era todo, pues tiene que pasar algún tiempo para consolidar su transferencia en un proceso de remates y para la puesta en producción de las tierras, cuestión que solo resultó agilizada por la pronta plantación de nopales para la recolección de la cochinilla  dada la crisis de los viñedos.

Es así como coincide con el fuerte crecimiento de las exportaciones desde las islas de la grana cochinilla con destino a los puertos de Londres y Marsella en gran medida, desplazando a Oaxaca (México), entonces único proveedor como ya hemos dicho.

Libras
Incremento
1840/44
491.140
241,7%
1845/49
1.506.086
206,7%
1850/54
3.816.751
153,4%
1855/59
5.977.922
56,6%
1860/64
8.712.196
45,7%
1865/69
18.878.963
116,7%
1870/74
24.648.137
30,6%


Arucas fue un territorio importante en la aportación de volúmenes de exportación muy significativo al total de las islas, y de los arriba recogidos, debió aportar una cuota porcentual al menos igual para todos los quinquenios, de donde puede concluirse su gran poder de atracción migratoria dado el volumen de mano de obra que tal actividad demandaba. El fracaso de su recolección sólo podía venir afectado por un exceso de lluvias como sucedió en uno de estos años.

Este fuerte incremento de población motivó para que la Sociedad de Instrucción y Recreo estableciera un sistema alternativo para las primeras letras que demandaban los nuevos vecinos, de forma alternativa a la lentitud de la Instrucción Pública para realizar su dotación, y así era elogiada por el periódico El Ómnibus.

«La Sociedad de recreo é instrucción de la Villa de Arucas acaba de abrir sus salones á varias clases de enseñanza, de las cuales aquel pueblo reportará indudablemente notorias ventajas. Según nuestras noticias, hay clases de lectura, escritura, aritmética, dibujo, música y principios de agrimensura, asistiendo á ellas mas de 40 alumnos. Elogiamos como se merece esta mejora adoptada por aquella Sociedad en conformidad con sus estatutos, y nos prometemos, que siendo la enseñanza el principio motor de los verdaderos progresos del pueblo, el de Arucas llegará á ponerse algún día á la altura que le corresponde, por su riqueza, vecindario y ventajosa situación».
Detalle de fotografía (Fedac)
Es recurrente que desde los sectores eclesiásticos y las personas próximas a los mismos, a los historiadores o “historiofilos”, como es el caso del autor de estos Anales, se les atribuya posiciones anticlericales, e inclusive atribuírseles posicionamientos de izquierda o derecha en función de la suya como “conservadores” o “progresistas, cuando al reinterpretar la micro-historia de los pueblos se emiten valoraciones sobre los atributos y comportamientos de curas y párrocos, como puede suceder con los aquí vertidos con el pb. José Antonio Rivero Mirelles.

Cuando con el tiempo pasado se abandonan las pasiones ultradefensivas y nuevos autores, incluso del entorno eclesiástico, generan nueva información bibliográfica fundamentada en documentos hasta ahora reservados, que son clarificadores de tales atributos y comportamientos, que vienen a corroborar nuestras interpretaciones, que contrasta con la sentencia del primer cronista que dijo del mismo «uno de los párrocos más sobresalientes que ha tenido esta jurisdicción».

En la celebración de las fiestas de la Santa Cruz del 3 de mayo, tradicionales en los barrios del Cerrillo y La Goleta, aconteció un nuevo incidente provocado por el párroco José Antonio Rivero Mireles, y el tan recurrido asunto de las dos bandas de música, que motivó que un grupo de 18 vecinos remitieran un escrito al gobernador eclesiástico dando información de lo sucedido y que resumimos.

«…que siendo una costumbre y devoción inmemorial celebrar la Invención de la Santísima Cruz, o bien el mismo día 3 de Mayo o el domingo inmediato, a que se ha solido transferir la función en la ermita del Calvario que está en el Cerrillo, y cuya festividad han costeado todos los vecinos, que siempre han querido mezclarla con regocijos público, en el año presente no escondiéndose a estos mismos las diferencias entre l Venerable Párroco y la Municipalidad y la cuestión de la música, por haber manifestado dicho Beneficiado que si se hacías la función iba su música, y el que está al frente de ella don Jerónimo López le ha dicho a uno de los encargados de la fiesta religiosa que a todo trance iba con sus músicos a tocar a la plaza, cuando tienen los encargados la de la Municipalidad, entre cuyos individuos hay personas de sus familias respectivas, habían resuelto para evitar diferencias que el dicho Venerable Párroco no mostrase su actitud en un día de religioso regocijo, que enturbiara más la piedad y el fervor de estos feligreses, como bastante se ha notado por las reducidas limosnas que para dicha función se han reunido, se avocaron a que dicho Beneficiado y se le expuso que por falta de limosnas no se hallaban dispuestos a hacer en el día más función que una Misa rezada, y aunque esta se había ofrecido decirla de gratis el presbítero don Policarpo Alemán desde luego si el señor Beneficiado gustaba decirla se le satisfarían sus derechos o limosna.

(…) el Venerable Cura queriendo llevar su animosidad hasta el extremo, ha dado orden al mayordomo de la ermita del Calvario que le lleve la llave de ella a fin de que no se le dé culto a esta enseña del cristiano, ni se celebre misa el día de su función el Domingo próximo, burlándose así del vecindario, y dejando a los encargados de la fiesta con sus fuegos comprados y todos los preparativos hechos».

Las respuestas a este conflicto por parte del Obispado, son muy convincentes de la opinión que se tenía del cura párroco José Antonio Rivero Mireles, conservadas en sus archivos y en los de la propia parroquia de Arucas.

Primero tenemos la nota marginal añadida por el secretario de cámara Salvador Codina, hermano del fallecido obispo Buenaventura Codina en el año anterior, en el oficio que el 8 de mayo dirige el gobernador eclesiástico al párroco. Dice así:

«Ofíciese al Cura Párroco de Arucas, recomendándole que adopte las medidas convenientes para que por su parte no se altere la tranquilidad y armonía que debe mediar entre él y todos los feligreses, obrando en todo con la mayor prudencia y tino».

El oficio del gobernador eclesiástico al párroco es todavía más incisivo en su agrio carácter.

«Por la centésima vez ruego a usted por todo lo que debe serle más respetable, tanto en este mundo como en el otro, que será tan conciliador como es preciso, ya atendido su carácter, ya también en vista del estado en que se encuentran los ánimos de esa población.

Pudiéndose promoverse un conflicto con motivo del asunto de que habla el adjunto oficio, y no pudiendo yo formar una idea completa de lo que haya ocurrido y pueda ocurrir, reitero que obre con la más exquisita prudencia, procurando evitar todo motivo de disgusto. En la próxima semana escribiré a usted lo que hayamos decidido  el señor Subgobernador civil y yo acerca del asunto que tratamos en la entrevista que usted y el Alcalde asistieron. Yo espero adoptando de buena fe todos los interesados el arreglo que tenemos proyectado, se concluirá de una vez las rencillas y cuestiones que se agitan en esa, y que aseguro a usted que son uno de los mayores disgustos que hasta ahora me ha dado y me da el gobierno de la diócesis».

El párroco que el día 15 de abril ya empezó a utilizar un confesionario nuevo, no dudó en autorizar a La Heredad para que celebrara su junta del 23 de mayo en la ermita de san Sebastián, de forma extraordinaria por la importancia del asunto a tratarse que establecía un nuevo sistema de votos para los herederos, cuestionado por el “mínimo” exigido por los grandes poseedores de azadas.

«… se celebra la sesión de 23 de Mayo de 1858, en la Ermita de S. Sebastián de Arucas, presidiéndola el Sub-Gobernador del Distrito de Las Palmas D. Francisco García de Arboleya. Tal importancia tomaba la cuestión que venía en persona a dilucidarla la primera Autoridad Civil, a quien los cambios ocurridos en la legislación, le habían hecho llegar el asunto. En esta Junta se acuerda, definitivamente, que solo tengan voto los poseedores de una cuarta o más de azada de agua, pudiéndose agrupar los tenedores de menores porciones hasta formarla, llevando entonces un voto el que nombrasen para representarlos. Es decir, se resolvió conforme al dictado de la Audiencia de 1835».

La resolución de la Audiencia de 1835, coincidente con el reconocimiento de los Ayuntamientos constitucionales y los derechos políticos, si bien amparó el mínimo de un cuarto de azada para la emisión de un voto en Junta, reconoció tal derecho para aquellos que no alcanzaran tal participación, pudiendo agruparse para alcanzar el mínimo exigido, con lo que todo heredero podía participar activamente en las decisiones. Se impedía así la exclusión de los más pequeños herederos pretendida por los grandes herederos. 

sábado, 14 de marzo de 2015

1857 El párroco con el Partido Nuevo por la nueva Banda y el Liceo

El año se inicia con un importante acuerdo de La Heredad, y que los intereses de los grandes "aguatenientes" se encargaron de enterrar para que no lesionara sus intereses con el cambio de alcalde y presidente más proclive a sus intereses.

«La iniciación en la Heredad del proyecto de construcción de Presas data del año 1857. Por tal año, la puesta en cultivo de mayor cantidad de terrenos y la mayor amplitud de la agricultura en Arucas, con el recientemente implantado cultivo de la cochinilla (1850), hizo notoria la necesidad de contar con mayores caudales de aguas y el embalsamiento, para su utilización en verano, de las aguas sobrantes de los inviernos.

En la sesión de 29 de Enero de tal año, que presidió el Alcalde D. Juan Ponce Marrero, se comienza a hablar del asunto y se preveen dos sitios para edificar una presa: en el Brezal, entre los albercones del Mayorazgo y de la Heredad, y en donde dicen, decían, Calvario y Caidero de Pinto. Se nombra una comisión compuesta de D. Jerónimo Navarro, D. Rafael Henríquez, D. Germán Mujica, D. Juan Ponce Marrero y D. Ambrosio Ramírez para que hagan un estudio, redacten y presenten sobre ello un informe a la General. Los lugares en que creía la Junta podría edificarse la Presa eran, o bien aquel en que más tarde edificó la suya D. Bruno Morales (barranquillo de la Caldera) [SIC, debiera decir González], o bien aquel en que está edificada la actual la Presa. El proyecto fué abandonado luego, y no viene a tomar movimiento hasta 27 años después, o sea, en 1884».

La reforma judicial determinará  que la administración de la justicia ordinaria que dirime los pequeños pleitos entre vecinos en los municipios, deja de ser competencia de la autoridad civil que ostenta el alcalde, nombrándose Juez de Paz de la villa a Rafael Suárez González.

En abril gana de nuevo la alcaldía el líder del Partido Viejo Luis Ponce Ponce, arrimado al Partido Moderado a nivel estatal, nombre con el que ya empieza a conocerse en Arucas, renovando mucho su equipo de regidores por lo que se ha contado, circunstancia que además da a entender que ahora hay "dos gallos en el corral", entendiendo el corral por la familia, que conforman dos "bandos" con distintos pensamientos e intereses, y con algunos seguidores comunes  que prefieren "nadar entre dos aguas" o se "reviran como las panchonas" para comer. Le acompaña como Alcalde 2º José Suárez González, hermano del Juez de Paz.

Pero posiblemente lo que más vino a definir la presencia de “dos gallos en el corral”, fue que Luis Ponce Ponce al asumir la alcaldía, no pudo asumir la Presidencia de la La Heredad, pues al final de la llamada Década Moderada el conservador Bravo Murillo, Presidente del Consejo de Ministros, elaboró el proyecto constitucional de 1852, que suspendía los derechos constitucionales, restauraba las normas ultraconservadoras del Antiguo Régimen y del Estatuto Real de 1834. Su art. 4 establecía que «La iniciativa de las leyes pertenece al Rey y a cada uno de los Cuerpos Colegisladores», y el curioso adicional recogía que «Las provincias de Ultramar, comprendiéndose en ellas las Islas Canarias, serán regidas por disposiciones especiales». Aunque Bravo Murillo terminó su mandato ese mismo año por su proyecto constitucional, de alguna manera al frente de la Presidencia de La Heredad se mantuvo Juan Ponce Marrero hasta 1860, probablemente porque en esos cuatro años hubieron hasta diez presidentes del gobierno, su gran mayoría de los moderados, y sólo dos cortos mandatos de los liberales y los progresistas separadamente. Aun así, en alguna que otra Junta la sesión se celebraba bajo la presidencia del alcalde Luis Ponce Ponce.

No es de extrañar que estas dos personalidades enfrentadas, una en el ayuntamiento y la otra en La Heredad que realmente tenía los recursos económicos, fue el hecho que marcó los distanciamientos entre ambos y sus dos corrientes de opinión, Partido Viejo y Partido Nuevo que cada uno capitaneaba, aunque las diferencias ideológicas fueran inexistentes. Sus denominaciones obedecían al tiempo en que cada cual llegó a la alcaldía, pues ambos navegaban de una a otra opción al mirarse en el espejo del Estado (moderados, liberales y progresistas). Nada se ha escrito de esta anómala situación en el gobierno La Heredad, que volvería a la normalidad cuando es elegido alcalde en 1861 Miguel Suárez Ponce, quien vuelve a presidir el ayuntamiento y la Heredad.

Rafael Ponce Armas, veinticinco años después en un artículo publicado en El Liberal, contó cómo era la villa de Arucas en este tiempo «La Villa de Arucas era por los años 1857-60, una jurisdicción pobre y de escaso vecindario, que no pasaba de cuatro mil almas y novecientos setenta vecinos; albergados en cuatrocientas cincuenta casas, distribuidas en doce pagos, con una riqueza de quinientos mil reales de vellón», donde las tierras «pertenecían los tres quintos a propietarios forasteros sin otra producción que batatas y cereales ...».

Pb. José Antonio Rivero Mireles, retrato de su carácter
Ese es el escenario de entonces, cuando los más atrevidos emprendedores se aferrarán a la cría y recolección de la cochinilla, tras la crisis de los viñedos,  como alternativa para mejorar pues han oído que es un colorante natural muy demandado desde Europa por su gran calidad, aunque hay «refractarios a toda innovación» que rechazaban el cultivo de la cochinilla en los nopales que no necesitan de tanta agua.

En las fiestas patronales enterado el alcalde Luis Ponce Ponce que habrá un visita pastoral del Obispo para la función solemne, sin consultarlo con el párroco José Antonio Rivero Mireles, pide que asistan predicadores que le dieran cierta relevancia al acto, cuestión que el párroco entendió que al alcalde "nadie la había dado vela en este entierro" o función,  y la emprende con el máximo regidor de la Villa. Su enfado fue de tal magnitud que llegando a oídos del Obispo, toma la decisión de no ir a Arucas disculpándose por enfermedad, al tiempo que los predicadores invitados por el ayuntamiento manifestaron que por las inclemencias del tiempo y la dificultad de los caminos no podían ir. Menuda afrenta le quiso hacer el alcalde al párroco menospreciando su capacidad para decir un sermón en presencia de su Obispo.

Cuando se supo que no venía el Obispo, el alcalde asignándose las competencias de disposición de la banda al considerarla “banda municipal”, aunque esté dirigida por el organista de la iglesia y cuyos instrumentos fueron pagados por La Heredad a iniciativa del párroco, decide no mandarla.

En el mes de julio, ridiculizado y enojado el párroco, pide certificación del acuerdo plenario donde se tomó tal decisión, a lo cual el ayuntamiento se niega. El párroco contando lo acontecido y alegando  que estuvo dispuesto a traer predicador, reclama al Jefe Civil de Distrito quien pide un informe de lo acontecido al Ayuntamiento, que informa que había sido el párroco quien se había opuesto a la Misa Pontifical, enriqueciendo su escrito con las desavenencias anteriores del párroco con la ciudadanía y la corporación.

Unos meses después, en septiembre, el párroco nuevamente denunció al ayuntamiento porque la “banda municipal” había tocado de madrugada un oficio de difuntos, música considerada religiosa y de la parroquia. Tras la investigación realizada, se supo que había sido la broma dada por los miembros de la banda a un compañero estando de parranda en el día del Pino. No se contó que el compañero era Andrés Marrero, que había abandonado la banda por las presiones de los partidarios del cura.

No quedó ahí la asunción de competencias del ahora alcalde Luis Ponce Ponce, pues también consideró que la Sociedad de Instrucción y Recreo que fundara Germán Mujica Aguilar era “municipal” y por tanto competencia del ayuntamiento y su alcalde, que será conocida como “viejo Casino”.

El nuevo informe que emite el ayuntamiento para el Obispado y el Jefe Civil vino a decir que el párroco animó a los vecinos afines a la iglesia que habían fundado el “nuevo Casino”, así llamado en contraposición al “viejo Casino” pues no es otro que El Liceo fundado por Rafael Ponce Armas, para que crearan una “nueva banda” que asistiera a los actos eclesiásticos, contribuyendo a pagar los instrumentos con su propio peculio.

Los vecinos afines al párroco eran los amigos y seguidores de Juan Ponce Marrero, que a partir de este tiempo empezaron a ser definitivamente conocidos como Partido Nuevo. El permanente conflicto del párroco José Antonio Rivero Mireles con Luis Ponce Ponce y su Partido Viejo, fue algo así como el catalizador que daba la "bendición" al Partido Nuevo, y se consumaba la división de los políticos de Arucas en dos bandos mandados por portadores del apellido Ponce. Ya comenzaba a hablarse de Partido Viejo y Partido Nuevo, viejo Casino y nuevo Casino o Liceo, Banda Municipal o del viejo Casino y Banda del Liceo o del nuevo Casino.

viernes, 13 de marzo de 2015

1856 La construcción del puente para cruzar el barranco y el inicio de las obras del frontis del templo

Había comenzado a publicarse en el Boletín Oficial de Canarias la relación de censos aprobados de los bienes expropiados y nacionalizados como consecuencia de las leyes de desamortización, trámite previo para reconocer las rentas y cargas a redimir con las que serán subastados los bienes afectados, noticia esperada porque habla de la proximidad de las subastas más esperada del siglo XIX y en la que se juegan muchos los adinerados burgueses de la Villa de Arucas en su condición de descendientes de aquella sociedad estamental que vinculó las propiedades. Muchas páginas que cada día aportan mucha información al identificar pagadores y bienes confiscados.

Ya comienza a otearse en el entramado urbano de la villa su crecimiento hacia el Sur de la Acequia Real o Acequia de san Juan, así como hacia el Poniente de la ermita de san Sebastián después de haberse liquidado el mayorazgo de El Mirón e iniciarse las primeras ventas de solares por sus propietarios  los hermanos Germán y Amara Josefa Mujica Aguilar, hijos de Cristóbal Antonio Mujica Benítez Quintana y Antonia Aguilar Zapata, representando a la segunda su marido el lanzaroteño José Luis de Bethencourt Perdomo.

A Germán Mujica Aguilar ya lo hemos conocido como Llavero de la Heredad de Aguas, y ahora ya es miembro de la Junta de la Heredad de Aguas, persona con inquietud y bastante sensible, dispuesto a colaborar en todo siendo el primer presidente de la recién creada Sociedad de Instrucción y Recreo como ya se ha dicho, y con alguna formación en ingeniería, dado que el Ayuntamiento el 13 de julio de 1842 le había encargado levantar un plano del Lugar. Si parece que era más próximo al actual alcalde Juan Ponce Marrero y más distante de los anteriores alcaldes y hermanos Antonio J. y Luis Ponce Ponce y en este tiempo comenzaban a fraguarse dos corrientes políticas de opinión e influencia llamando Partido Viejo al bando liderado por Luis Ponce Ponce y Partido Nuevo al liderado por Juan Ponce Marrero, si bien las divergencias eran más de tipo personal.

También había sido comisionado por la Heredad Germán Mujica Aguilar en el seguimiento de distintas iniciativas, destacando la construcción del Albercón en el Lomo de San Pedro, el pago con dineros del Secuestro de los gastos de representación de Antonio Ruiz Bustamante a la Corte para interesarse por la división provincial o las ayudas a los más necesitados cuando el hambruna de 1846-1847, y la última ayuda para la compra de instrumentos de la primera banda de música.
Albercón (Fedac)
Sabiendo de las dificultades en tiempos de lluvia de salvar el vado que en el estropeado camino de Las Palmas había para cruzar el barranco de Arucas, antes conocido como barranco de Jiménez, Germán Mujica Aguilar propone al alcalde Juan Ponce Marrero construir un puente para habilitar el paso de carros y carretas. Ostentando el Alcalde por su condición la Presidencia de la Heredad de Aguas, entonces el gran poder económico de la comarca, convocó una Junta el 8 de febrero en la que Germán Mujica Aguilar expuso su idea, tomándose el acuerdo de trasladarlo al Ayuntamiento por ser de su competencia y aportando la Heredad 1.450 pesos, aproximadamente el 74% del presupuesto, iniciativa a la que se sumaron los hermanos Ponce Ponce del Partido Viejo para no perder protagonismo en la idea.

En la función del Viernes Santo, 22 de marzo, es de suponer que el párroco José Antonio Rivero Mireles se encontraba bastante molesto por el retraso en el inicio de la reparación del frontis, y como no, por los comentarios de aquellos que se oponían a su necesidad. En este ambiente enrarecido entre sus parroquianos y particularmente en alguna cofradía, que dejó al descubierto el agrio carácter del párroco cuando debió acallar algunas voces, hecho que fue entendido como un «... desarire cometido por el Sr. Beneficiario a uno de sus individuos,...», de tal tamaño que motiva se disolviera la Sociedad de Hermanos del Rosario.

En cuanto al agrio carácter del párroco, eran conocidos y comentados «los chascos que han sufrido  una multitud de estos vecinos, sin distinción de personas y especialmente los niños, en quienes descarga frecuentemente su mano con el rigor de la cólera y el desprecio, sería larga la historia que se pudiera formar».
Detalle de fotografía (Fedac)
Juan Ponce Marrero para cerrar el debate sobre la idoneidad del arreglo del frontis de la iglesia parroquial, tanto que la fachada como su coro estaban en estado lamentable y en la confianza que al frente de la Junta de Construcción estaba su hijo Rafael Ponce Armas, con la aportación económica de La Heredad y lo recaudado hasta ese momento con la suscripción abierta entre vecinos y parroquianos, con esos recursos disponibles y hasta donde se pueda, sin más dilación acometen el inicio de tales obras en el mes de junio, «fecha en que se cumplían 10 años de haberse principiado la torre del reloj se dio principio también al nuevo frontis de la Parroquia, quedándose en el estado actual sin terminarse por falta de recursos» según nos narran la crónicas.

Remediado lo más urgente del frontis, el último día de octubre se coloca de nuevo retablo con un nuevo cuadro de Ánimas para el que sí había dinero en las arcas de la fábrica de la parroquia, o al menos así lo estimaba el párroco. Nos cuenta el cronista que «El cuadro vino de Sevilla, que costó allá 25 duros y puesto aquí 42 pesos.- Este retablo fue dorado por Macarito en 1894 y el P. Forcada P.M.F. pintole una calavera con el lema: memento mori».

jueves, 12 de marzo de 2015

1855 La génesis del Partido Nuevo con la reparación del frontis del templo parroquial

El alcalde Juan Ponce Marrero seguía en su propósito de acabar la nueva plaza de la villa sobre el viejo solar de tierra apisonada que Catalina Ximénez había dejado a la parroquia, donde tiempos atrás se venteaba el grano, y con la pretensión que una vez terminada los vecinos amurallaran los solares no construidos en su perímetro y embaldosaran las aceras de sus casas.

«… se nos asegura que el Sr. Alcalde Constitucional de aquella Villa, que tanto interés se ha tomado por el adelanto en la construcción de la plaza de la misma, está ya recogiendo el grano, cuyo producto ha de servir para su continuación. Recomendamos a dicho señor continúe con el mismo celo de que tantas pruebas tiene dadas, para ver pronto concluida una plaza que tanto honor hará á un pueblo en estremo recomendable por su bella posición, clima saludable y deliciosas campiñas».

Alcalde y párroco se habían propuesto que el ornato del entorno de la iglesia parroquial mejorara, para cuando la misma contara con su nuevo frontis, aportándose mejoras que ponemos estuvieran en el ánimo del presidente de la Junta de Construcción e hijo del alcalde Rafael Ponce Armas, pues disentían de la realización del nuevo frontis en un remitido al periódico El Ómnibus, cuestión que se repetirá sesenta años después cuando se acometa la construcción de un nuevo templo, por el pequeño tamaño del suelo de la iglesia y estar constreñido al poniente por el lomo por donde discurre la calle Real de san Juan.

«En el número octavo de su apreciable periódico, he visto anunciada la próxima fabrica del frontis de la Iglesia Parroquial de esta villa. Este anuncio que debía colmar de placer á estos habitantes y á todos los amantes de los progresos de su pais, los ha llenado de desconsuelo, al ver que se va a levantar el nuevo frontis en una calle que, ademas de ser angosta, su largo es justamente igual al que ocupa la fachada principal de la iglesia, quedando unida al costado derecho una estensa plaza, que con los sacrificios hechos por los vecinos, se halla en un estado tan pintoresco, que, si desapareciesen las irregularidades que contiene el lado del templo que á ella mira, quedarla mucho mas bella, adquiriendo mayor vista y hermosura si, como es de esperar, se levanta alli el nuevo fróntis; pues de no hacerse asi, este no tendrá mérito alguno, y la plaza será despojada de un ornato que tan justamente le corresponde.
 
La casa de Antonio J. Ponce Ponce del Partido Viejo que querían derruir los del Partido Nuevo (Google earth)
Con el fin de evitar esto, los encargados de la obra, piensan comprar, cuando haya fondos suficientes, la casa del Sr. D. Antonio Ponce y algunas otras, y hacer la plaza en el sitio que estas ocupan; pero este proyecto puede considerarse como impracticable, pues, siendo la casa del Sr. Ponce la mejor de la población, ha de valer mucho; y si á esto se añade lo que cuesten las demás, su derribo, limpia de escombros y el rebajar un risco de cantería muy dura sobre que se hallan cimentadas, con objeto de dejar la plaza al nivel del piso de la iglesia, sumaria todo una cantidad, imposible de reunirse.

Supongamos por un momento que haya una cantidad bastante crecida y con la que pueda hacerse todo esto; veremos que se presentan inconvenientes locales que dificultarian la elevación del nuevo fróntis en el mismo sitio en que se halla el que hoy existe. Todos sabemos que lo principal de la población de Arucas se halla situada en la pendiente de una loma y á su pie la iglesia al frente de ella; asi que ó tiene que quedar la proyectada plaza con un declive, que rayaría en pendiente, ó si esta se allana quedarán las calles á tal altura que será preciso subir á ellas por altas escaleras ó incómodas y peligrosas cuestas. ¿Y habrá quien conociendo tan grandes dificultades insista en que se haga el frontis de la Parroquia donde se halla, bajo pretesto de que estando ya hecha una torre para la heredad de la espresada villa, donde se ha colocado el relój con otra y los huecos quedaba concluido?

No: el sentir de todos los suscritores para la fábrica, el de todas las personas de gusto y conocimiento que concurrieron á la fiesta el dia del Patrono Sr. S. Juan Bautista, es, que el nuevo frontis se levante frente a la plaza sin tocar en nada á la iglesia, que si no hay (roto) haya se concluya del mismo modo que se ha hecho con la Catedral de la Ciudad de las Palmas; y el dia que se ínutilize por el estado ruinoso en que se halla, entonces en lugar de la compra de casas y trabajos costosos que piensan hacerse para formar esa plaza defectuosa, se fabricara de nuevo el templo, como corresponde con menos cantidad».

Se aprecia en el remitido cierta disidencia de opinión con alcalde y párroco, pudiendo que tras la firma de “un suscriptor” pudiera estar oculta en la persona del propietario de la casa frente al frontis, “la mejor de la población”, del todopoderoso Antonio J. Ponce Ponce, hermano de Luis Ponce Ponce, ambos alcaldes en los mandatos anteriores. Nos imaginamos los comentarios y debates que estos distintos intereses suscitaron en las ocho tabernas con las que contaba la villa entonces.

Y mientras tanto, el párroco sumido en su particular objetivo «El día 7 de Junio de 1855 por la tarde se colocó en su altar y retablo la imagen de Sta. Lucía, preciosa imagen, obra del Sr. Luján Pérez, escultor canario, al día siguiente se dijo en él la 1ª misa». No parece comprensible que un templo que necesitaba urgentes reparaciones, y que de no hacerse pondrían en peligro todo aquello que contenido en su interior, siga con renovaciones importantes en él.
Detalle (Fedac)

Poco después el alcalde Juan Ponce Marrero hizo llegar a La Heredad que presidía otra singular petición del párroco que recomendaba y que sería tratada en la sesión del 2 de septiembre. El párroco José Antonio Rivero Mireles solicitaba ayuda a La Heredad para la compra de instrumental para la creación de la primera banda de música del municipio. Se consideró que era un asunto de utilidad pública y el heredamiento acordó donar la suma de seis mil reales de vellón, autorizando a los Llaveros (tesoreros) Germán Mujica Aguilar, Antonio J. Ponce Ponce y Francisco González Rodríguez, para entregar los reales a la persona que encargue la Municipalidad. El primer director fue el organista de la parroquia Miguel Cabrera Torres.

Este asunto que parece menor y se sumará a las diferencias de opinión respecto a las obras del frontis de la iglesia, tendrá enorme importancia en la política local años después, por lo que conviene recordarlo e identificar a los protagonistas nombrados. Tenemos al alcalde Juan Ponce Marrero que disiente de Luis Ponce Ponce, el "mandamás" del Partido Viejo, moderado-conservador; se convertirá con los años en el "mandamás" del Partido Nuevo, de perfil moderado-progresista. El primero de los Llaveros es Germán Mujica Aguilar, amigo del alcalde, soltero y heredero de la mitad de la hacienda de El Mirón de los Mujica, quien luego será correligionario del Partido Nuevo; el segundo, Antonio J. Ponce Ponce es el ya conocido  hermano de Luis, por tanto correligionario del Partido Viejo; y el tercero, es Francisco González Rodríguez, que fue alcalde en 1841, padre de Bruno González Castellano, cuyas metas son comprar tierras y aguas como buen agricultor, sin identificarse en la política local. Un equilibrado sistema de controlar los dineros de la Heredad y algunas cosas más.

Es oportuno conocer que en el año anterior, 24 de agosto de 1854, se había fundado la primera Sociedad de Instrucción y Recreo, siendo su primer presidente Germán Mujica Aguilar y su secretario Ildefonso Pérez, que también tendrá su importancia. Cuatro años después esta entidad cultural iniciaba un novedoso programa de clases de lectura, escritura, aritmética, dibujo, música y principios de agrimensura, asistiendo á ellas más de 40 alumnos.

En este mes se trató por primera vez la necesidad de que el ayuntamiento dispusiera de un edificio propio, iniciativa que se planteó conforme a la nueva Ley de 1 de mayo de dicho año que facultaba la inversión del 80% de sus bienes propios en obras públicas, solicitándose autorización a la Diputación Provincial para construir un edificio que albergara el Ayuntamiento.

miércoles, 11 de marzo de 2015

1854 Las nuevas campanas y los concejales que abandonaron el pueblo a su suerte

A Juan Ponce Marrero le tocó vivir durante su mandato la división de la provincia única de Canarias en dos distritos económicos y administrativos por decisión del repetido presidente Bravo Murillo, al objeto de superar los conflictos que se tenían con la capitalidad establecida en Tenerife. Son los tiempos en que el pleito insular ya estaba decantado. Esta  decisión fue excesivamente valorada en Gran Canaria, donde se creó una Junta de Fomento, pretendida como autónoma en la idea de dividir las islas orientales en distritos administrativos insulares para atender las principales necesidades, cuestión que la Administración de Hacienda denegó este año, hasta obtenerse algunos años después.

Un buen aliado tuvieron a partir de este año los políticos locales cuando es nombrado Ingeniero de Obras Públicas en la isla Juan León y Castillo, hermano del político amigo y protector, quien va a llevar a partir de ahora la construcción de carreteras con sus puentes y túneles, y quien puede ayudar en la decisión final que se tome con el tercer tramo de la carretera de Las Palmas a Arucas.

Año por año, el párroco seguía con su programa de inversiones, y así el 5 de mayo instalaron en la torre dos nuevas campanas fundidas en Londres. Se pagaron vendiendo una buena cantidad de plata inútil que había en la fábrica parroquial, además de 2.177 reales y 89 céntimos obtenido de las campanas viejas, vendidas en Londres por la casa Swanston, amigos de la familia Gourié. Los gastos añadidos ascendieron 99 pesos, 7 reales y 3 cuartos consistiendo éstos en badajos, atenciones para gañanes, arreglo de la torre, correas y asas para las campanas, viajes de arrieros, peones para la traída, aparejo, sogas, herrajes para yugos, hospedaje de gente en Las Palmas, gastos de corzas  y otras menudencias. Según las notas en su cuaderno del primer cronista el precio de las campanas fue de 763 pesos (2.861,25 pesetas).



Mantenía el párroco un particular criterio de prioridades y urgencias, solventando primero el contenido y después el continente, dado que un mes después llegó a la convicción que había un problema mayor no resuelto y que podía entrañar un serio peligro para la conservación del contenido, imaginería, altares y otros atrezos, y fue así cuando trasladó a La Heredad su urgente solución «Dióse lectura en la Junta de 30 de Julio de 1854 a una solicitud del benemérito Cura de Arucas, Beneficiado D. José Antonio Rivero, que tan revelantes servicios prestó en la epidemia antes referida, y del Mayordomo de Fábrica de la Iglesia parroquial, D. Gregorio Rodriguez Guerra, interesando la ayuda de la Heredad en una suscripción voluntaria para la reforma del frontis del templo y, así mismo, a otra del Cura de Firgas para la construcción, en este último Pueblo, de un cementerio. La Heredad se suscribió con 8.000 reales vellón para obras de Arúcas y con 1.500 para las de Firgas».

Debió ser una auténtica renovación de personas e ideas aquellos regidores que acompañaban a Juan Ponce Marrero, que no agradaron a los votantes contribuyentes, resultando ganadores otros en la siguiente elección, pero hay una decisión superior que no les permite asumir el cargo cuando se publica en el Boletín Oficial de Canarias del 8 de diciembre la decisión del Jefe Político de la Provincia que dice: «Por los fundamentos espuestos y la circunstancia de ser varios de los Concejales del Ayuntamiento de 1843 en la Villa de Arucas, los mismos que siéndolo también en el año de 1854, abandonaron el pueblo á la aproximación del Cólera-morbo; se acordó renovar en su totalidad dicha municipalidad, en los términos prevenidos por el Real decreto de 6 de Setiembre último».

Debe entenderse que el Jefe Político anuló las elecciones celebradas porque entre los ganadores habían regidores que lo fueron primero en 1843, cuando se dedicaron al ornato, y después cuando el cólera-morbo de 1851 donde no adoptaron medidas sanitarias preventivas, y ambos mandatos de Luis Ponce Ponce, y por estas circunstancias, salvo que hubiera otras ocultas y no escritas razones, consideró no eran personas responsables para llevar las responsabilidades públicas, por lo que renovó la corporación del alcalde Juan Ponce Marrero, quien actuará con estos sabidos mimbres.

A mitad de año se nombra recaudador de la contribución de los pueblos de Arucas y Firgas a Domingo Barbosa Pérez, con el premio de un real veinte y cuatro mrs. vn. por 400 en la contribución Territorial, y dos reales por ciento en la Industrial.

Pocos meses después, el 9 de agosto, el alcalde que tiene como hemos dicho "gramática parda", sin dudarlo, publica en el Boletín Oficial de Canarias un edicto sobre la confección de los padrones de contribuciones que va a levantar muchas ampollas. Primero cortésmente invita a «todos los vecinos de este distrito municipal y los hacendados forasteros que posean en él predios rústicos, urbanos, censos, foros ú otra cualquiera carga permanente impuesta sobre bienes Inmuebles, presenten las oportunas relaciones juradas redactadas conforme á los modelos que acompañan á la citada Real Instrucción» extendiéndolo a los arrendatarios de los establecimientos de industria, los Colonos o aparceros de las fincas rústicas propiedad de otros y los dueños de ganado de cualquiera especie.

De sus detalles se infiere que conoce perfectamente cómo son los comportamientos fraudulentos con la hacienda pública y cómo atajarlos: «de las fincas rústicas se ha de hacer constar con toda precisión y claridad, si el terreno comprende distintas clases, la cabida que tiene de primera de segunda y de tercera, como igualmente designar el número y especie de árboles frutales que se halle en el terreno (...) También se cuidará notar con exactitud los censos que pesen sobre la finca, expresando el dueño á quien se pague y su vecindad».

Y por si alguien alegara los recurrentes despiste, distracción, falta de tiempo, o desconocimiento de la norma, ya advierte que «Los individuos que dejaren de presentar sus relaciones en la Secretaría de este Ayuntamiento en el término de treinta dias contados desde la fecha de este edicto, ó las dieren defectuosas, se procederá á levantarlas á su costa por personas comisionadas al efecto, sin perjuicio de que se les impongan las demás penas marcadas por Instrucciones. Y para que ninguno alegue ignorancia se hace saber al público por medio del presente edicto». Su redacción denota un perfil cercano al “liberalismo” de la época, entendido desde la racionalización de la administración, donde el ayuntamiento formado por alcalde y regidores que abarcan toda la administración civil, ejerce como principal atributo la recaudación de contribuciones desde un principio equitativo, y una vez definido, limita la intervención de los poderes públicos al tener satisfechas sus necesidades.

Aun siendo causa justa para que todos los llamados contribuyentes,  electores y elegibles que votan, han de serlo proporcionalmente a sus bienes, muchos de sus ricos amigos pensarán que ello va contra sus intereses, y ya se sabía en qué bando de los "moderados" militaba. Estaba perdiendo muchos votos para ser reelegido, pero entendía que lo primero era alcanzar el sustento de la casa pública.

Cuando ya estaba próxima la liquidación del Mayorazgo de Arucas o de Pedro Cerón, sus dueños encargaron una tasación cuyos bienes fueron valorados en un total de 3.607.663 reales y 24,5 céntimos, con el siguiente detalle:
  • Tierras: 584 fanegadas, 2 celemines, 7 cuartillos, 77,7 brazas, por un importe de 2.430.913 reales, 24 céntimos.
  • Aguas: 232,50 azadas, por un importe de 1.176.750 reales.

El cultivo de los nopales para la recolección de la cochinilla se extendía y al acabar este quinquenio el volumen de exportación de las islas ya era más del doble del período anterior cuando se registraron 3.816.751 libras, con grandes posibilidades de seguir aumentando. Ello llevó a que la Diputación Provincial decidió publicar en el Boletín Oficial de Canarias las “Instrucciones para el cultivo del nopal y estracción de sus hojas para alimentar la cochinilla por medio de tapescos o tableros”, siguiendo el método puesto en marcha por los indios de la América Central y recomendando a los ayuntamientos lo diera a conocer entre sus vecinos agricultores.


martes, 10 de marzo de 2015

1853 Comienza la construcción de la carretera del Norte

La más importante noticia de este año para la villa es el inicio de las obras del Camino Real desde Las Palmas a Arucas, que partía del Castillo de Mata y en dirección al pago de Tamaraceite en su primer tramo. El segundo tramo debía luego continuar hasta Tenoya, de mayor complejidad por la necesidad de construir un túnel en el Bachicao, y para el siguiente estaba por decidirse su meta final, pues los inconvenientes para salvar las fuertes rampas desde el barranco de Tenoya hasta el pago de San Francisco Javier, además de la construcción de un puente más ancho y alto sobre dicho barranco que salvara las aguas corrientes, parecían recomendar a los técnicos que su trazado se desviara hacia la costa.

Esta cuestión preocupaba mucho a los políticos locales dado que podía dejar aislado el casco de la villa, si bien podía potenciar el pago del Bañadero en la costa. También se argumentaba por los políticos locales que en 1835 para la construcción del primer puente de Tenoya, de dos ojos considerado ahora pequeño, la mayordomía de la parroquia había aportado 15.620 pesetas, pagando el Estado igual cantidad, y que estarían dispuestos a contribuir a la construcción del nuevo puente.
Detalle de fotografía (Fedac)
Mientras unos se preocupaban por el trazado de la carretera, el párroco seguía con su ya tradicional programa de inversiones, anticipándose a cualquier posible expropiación de bienes por parte del Estado en sus iniciativas desamortizadoras, facilitando la redención de censos y tributos para la adquisición de imágenes y campanas, aunque el templo tuviera algunas goteras y las necesidades de su grey fueran apremiantes.

«El 26 de enero de 1853 se colocó en la torre nueva la campana menor fundida en Sevilla, y puesta sobre el muelle costó 142 pesos seis reales de plata y un cuarto, y el 23 de marzo se estrenó la nueva imagen de San Juan Evangelista, de Silvestre Bello que costó setenta pesos».

De otros recursos dispuso el párroco cuando el 23 de julio vendió a Germán Mujica dos casas por  6.622 reales y 36 céntimos, casas recibidas en compensación de las deudas por las aguas de la fábrica de san Juan aprovechadas por el anterior párroco Vicente de Armas y liquidadas a su fallecimiento.

En este año el entonces alcalde constitucional Juan Ponce Marrero, presidiendo la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas y siendo secretario de la misma Cleto Matos Afonso, adoptan la decisión de extender las actas de las Juntas en papel sellado. Algunas sospechas de alteración de los acuerdos pudieron llevar a esta importante decisión.

El 29 de octubre se emite una sentencia de la Audiencia de Sevilla que tendría singular importancia para Arucas cuando falla la división del Mayorazgo de Arucas: «Que debemos suplir y suplimos y enmendamos la expresada sentencia de vista da 10 de junio de 1850: Se declara que la mitad reservable de los bienes de que se compone el Vínculo fundado en Arucas por Don Pedro Cerón y Doña Sofía de Santa Gadea, corresponde a Don Luis de Solis y Manso, actual Marqués de Rianzuela, como sucesor inmediato, con las rentas y frutos producidos desde el fallecimiento de la última poseedora Doña Maria Luisa Castelli, Condesa de Benazusa». Esta resolución jurídica además de permitir la liquidación del Mayorazgo vendría a facilitar la venta del mismo en dos partes, con muy buenas tierras muy mal aprovechadas, por lo que no pasaría desapercibido entre los potenciales compradores interesados en los bienes que venían desvinculándose en la isla por las leyes de desamortización.


lunes, 9 de marzo de 2015

1852 Los inicios de la disputa política entre parientes por la sucesión en el sultanato

En enero de 1852 el alcalde es Juan Ponce Marrero, con buenas propiedades en Arucas y en el pago de Montaña Cardones, donde tiene una casa donde vive junto a la de su hermana, monja exclaustrada por las reformas del ministro Mendizábal, quien al reintegrarse a la vida civil heredó esas propiedades de sus familiares. Es «hombre culto, muy servicial, con mucha "gramática parda"», padre de Rafael Ponce Armas, ambos con parentesco próximo a los ya muy conocidos en la alcaldía hermanos Ponce Ponce.

Casualmente su hijo Rafael Ponce Armas ya aparece en este año presidiendo la Junta pro-construcción del nuevo templo de San Juan que encargó los planos al ingeniero militar José Ángel Rodrigo-Vallabriga, residente en La Laguna y con quien tenía buena amistad. No terminó de gustar el proyecto que más tarde planteaba una obra de hormigón armado, muy novedoso en la época, que se desestimó por la propia Junta.
Detalle de fotografía (Fedac)
Su proximidad al párroco José Antonio Rivero Mireles fue grande, con cierta complicidad en la línea emprendida por el párroco en destinar los fondos de la parroquia a lo suntuario, aunque las penurias de los más humildes se acumulaban sentadas en la puerta de la iglesia.

«El 25 de marzo de 1852 fue expuesta a la veneración pública la efigie de Ntra. Sra. de los Dolores, trabajo de don Silvestre Bello Artiles, costando su hechura dos onzas de oro. El Sr. Beneficiado, en acción de gracias por haber obtenido en propiedad la parroquia de Arucas, regaló a su iglesia un hermoso cáliz de plata dorada, cuyo coste ascendió a 72 pesos, dos reales de plata y seis cuartos. El cáliz fue consagrado por el Obispo Sr. Codina el 12 de agosto 1852 y estrenado por el mismo donante en la función solemne celebrada el día 15 de dicho mes y año».

Es muy probable que estos excedentes económicos que entonces tuvo la parroquia procedían de la redención de los censos perpetuos impuestos por los canónigos Manuel y José Álvarez de Castro Godoy, con un tributo de 525 reales de vellón para el mantenimiento de la capilla de san Nicolás de Bari y la celebración de su onomástica. Al final de este año el que fuera presbítero Pedro Regalado Hernández Armas, en este tiempo cura de la Parroquia de Sto. Domingo, compró a la sucesora Francisca Díaz la finca llamada “El Pino” que tenía dichas cargas, y redimió tales censos a favor de la parroquia de Arucas por imperativo legal, cuestión que debió negociar con el Cabildo Catedralicio, si bien no debió ser difícil pues había sido secretario del obispo en 1851, oficio que alternó con la plaza de maestro de primeras letras, conseguida en 1845 con la recomendación del entonces alcalde Gregorio Domingo Rodríguez Barbosa por su formación de fraile exclaustrado.

El mismo presidente del gobierno Bravo Murillo elaboró un proyecto constitucional en este año, redactando una norma totalmente ultraconservadora, retrocediendo veinte años atrás, que fue rechazado revitalizando de alguna manera al Partido Progresista que se opuso frontalmente y logró la división de opiniones entre los correligionarios del Partido Moderado o Conservador. De alguna forma se estaban distinguiendo dos corrientes dentro de los "moderados", una "moderados conservadores" más cerca de la clase monárquica-nobiliaria y otra "moderados progresistas" más integrada por burgueses, la cual más que ideológica pudiera ser clasista.



domingo, 8 de marzo de 2015

1851 El cólera morbo

La fuerte caída del cultivo de la uva en Arucas y el aumento de la exportación de la cochinilla, introducidos en la villa por Domingo Déniz Grek sobrino del administrador del Mayorazgo de Cerón Pedro Alcántara Déniz y ser plantados en el año anterior en los tunerales de la Costa del Bañadero, pasan a un segundo plano cuando en el mes de mayo de este año se declara en la isla una epidemia de cólera-morbo tras la arribada del buque El Trueno procedente de Cuba. La isla se quedó aislada del resto del archipiélago al declararse como "patente sucia"  para la navegación marítima, y fueron inútiles las medidas sanitarias para que el contagio no pasara al interior de la isla. La epidemia duró alrededor de dos meses, dejó a Gran Canaria exhausta: seis mil fallecidos, la agricultura y el comercio arruinados, y una recuperación lenta y trabajosa.


Como ya se ha dicho, el 23 de mayo, a las 4 de la tarde, tomó posesión del Beneficio de la parroquia el ecónomo José Antonio Rivero Míreles, otorgamiento que se hacía en base al Concordato firmado en ese año por el Estado con la Santa Sede, a propuesta del nuevo Presidente del Gobierno Juan Bravo Murillo, cumpliendo así la promesa del Partido Moderado de restablecer las relaciones con la Iglesia.

Pocos días después, el 11 de junio, aconteció el primer fallecimiento en Arucas por el cólera-morbo, registrándose el último el 5 de agosto, con un nefasto resultado de 392 fallecidos, una cuarta parte niños. A su erradicación en Arucas contribuyeron de forma destacada los Doctores en Medicina Domingo Déniz Grek y Manuel González González, más conocido este último por el apodo de "El Médico del Carril", y que serían condecorados en 1856 con la Cruz de Epidemias por los servicios prestados en la Villa de Arucas.

La población de Arucas entonces era de 3.878 habitantes y los correspondientes a Bañaderos, incluidos Cruz de Pineda, Llano Blanco, Cardonal, Costa, Quintanilia y San Andrés eran 811, de donde 21 de cada cien lo eran del sector noroeste, a los que tendríamos que sumar los vecinos del Trapiche para determinar la importancia poblacional de dicha zona de poniente con respecto al casco urbano, proporción que aumentaría mucho más si descontáramos los numerosos vecinos de Cerrillo y Lomo de san Pedro. Este peso poblacional marcará en adelante las actuaciones y disidencias de los concejales de este lugar.

La celebración en la función religiosa de la fiestas patronales de san Juan no fueron del esplendor deseado, pues debido al miedo a los contagios por el cólera-morbo sólo acudieron cuatro o cinco ancianos según cuentan las crónicas, pues la epidemia tuvo su mayor incidencia en la villa los días 23, 24 y 25 de junio en que murieron de 50 a 60 personas cada veinticuatro horas. Días después la máxima dedicación del párroco y diácono era llevar el viático diariamente a la casa de los contagiados con la enfermedad para que murieran "en los brazos del Señor".

El presbítero Pedro Regalado Hernández Armas, fraile exclaustrado, que venía ejerciendo de maestro de primeras letras desde 1846 por la complacencia de los políticos locales, presentó su dimisión el 19 de octubre al haber sido denunciado por alternar su puesto de docente con el de Secretario del Obispado. Le suplía temporalmente el maestro Esteban de Santa Ana, contratado para sustituirlo, que siete años después fuera nombrado Secretario de La Heredad.

Las irregularidades en la instrucción pública de Arucas se daban a todos los niveles en este año, como lo fue cuando el ayuntamiento presidido por Luis Ponce Ponce, el repetido fraile exclaustrado, tiene que seleccionar a un candidato para formarse en La Laguna y llevar la Escuela de Segunda Enseñanza en Arucas. En la gran lógica de la época, elige a Ramón Ponce que “casualmente” es hijo del anterior alcalde y hermano del actual alcalde, Antonio José Ponce y Ponce, por tanto, sobrino suyo. Todo quedaba en casa. No llegó a ocupar su cargo por su repentino fallecimiento.