miércoles, 6 de mayo de 2015

1903 Las fracturas de los "leoninos" y el negocio de los pozos costeros

En el inicio del año que sigue ejerciendo como alcalde accidental Manuel del Toro González, cuando la ciudad se apresta a la celebración de los festejos en honor a san Sebastián, cuyo principal atractivo lo compone la elevación de globos aerostáticos. Han pasado una decena de años y todavía se mantiene viva la denominación popular de la plaza de san Sebastián, pese a los esfuerzos propagandísticos de los "leoninos", según se deduce el programa remitido a la prensa «... se harán en el templo parroquial los cultos religiosos de costumbre, y terminados estos, se quemarán en la plaza de San Sebastián, hoy de León y Castillo, varias piezas de fuegos artificiales confeccionados por dos afamados pirotécnicos». Pese a todo el boato y procesional con el retrato de Fernando León y Castillo realizado en 1892, la gente lisa y llana mantiene sus hábitos y costumbres toponímicas.
(Museo Canario)

El pleno del ayuntamiento lo conformaban además los siguientes concejales: Martín Afonso González, Juan Batista Henríquez, Mario Benavides  Ponce, Domingo Cabrera Barbosa, Miguel Castellano Lorenzo, Antonio Castellano Pérez, Demetrio Granado Marrero, Antonio Guerra Navarro, Salvador Hernández González, Francisco Hernández Marrero, Francisco Pérez Marrero, Pantaleón Quevedo Ferrera y Juan Andrés Suárez Guerra. En los últimos años de la Regencia las últimas elecciones municipales se habían celebrado en 1901, que en el caso de Arucas coincidieron con la reposición por la Audiencia, y a partir de esa fecha eran nombrados los concejales por el Gobernador Civil, si bien los que estaban permanecían de forma accidental en sus cargos tras el fallecimiento del alcalde.

El censo de electores de compromisarios para la elección de diputados a Cortes, formado por los mayores contribuyentes, ordenados por la mayor cuota, se inicia con las siguientes personas: Ramón Mádan Uriondo, Ricardo Suárez Guerra, José Suárez Suarez, Domingo Guerra Marrero, Manuel Suarez Rosales, Domingo Suárez Guerra, Manuel Fernando Marrero Ponce, Francisco Marrero Guerra, Domingo Marrero Guerra, Manuel Rosales Marrero, Cayo Matos Ponce, José Guerra Navarro, Pablo Santana, Manuel Hernández Pérez, Rafael Ponce Armas, Manuel Cabrera Marrero, Juan Blanco García, Luís García Guerra, Antonio Ponce Castellano, Juan Ramos Guerra, Domingo del Toro González, Francisco M. Rodríguez Rodríguez, Juan Medina González, Antonio Guerra Rodríguez, Segundo Ponce Martínez, etc.

Resulta interesante conocer quienes lideraban por su peso económico el censo electoral, presumible "poder fáctico", pues los compromisarios que resultaron elegidos se convertían en electores del diputado a Cortes por el distrito de Guía, conforme al sufragio indirecto, y más aún porque este año se produce una importante escisión en los leoninos del Partido Liberal Canario, desde 1899 dominado por la fracción denominada "agustinos", haciendo referencia al antiguo Subgobernador Provincial, después Delegado del Gobierno en el Distrito Oriental, Agustín Bravo de Laguna Joven, en este tiempo Vicepresidente de la Junta inspectora de la sociedad "El Porvenir Agrícola de las Islas Canarias", que había fracasado en el arrendamiento de los arbitrios de los Puertos Francos que tantos apoyos económicos recibió en Arucas, constituida para acceder a la privatización surgida por la Ley de 6 de marzo de 1900.

Aunque la chispa que motivó el incendio o escisión lo fuera la fuerte pugna de dos nuevas sociedades por conseguir la concesión de los arbitrios, uno formada por comerciantes conocida como "apostólica" por su puro interés mercantilista, y la otra conocida como "política", que perseguía el control de los Puertos Francos, más allá del lucro personal por no perder los grandes capitales invertidos en la sociedad fracasada dándole continuidad, el Partido Liberal Canario ya tenía en este tiempo tres claras fracciones políticas, debidas al enfrentamiento de Agustín Bravo de Laguna, Francisco Manrique de Lara y Manrique de Lara, y el doctor Vicente Ruano Urquía quien ostentaba la presidencia del partido por su prestigio.

En la sociedad "apostólica", cuya denominación "Asociación provincial de los gremios de comerciantes, industriales y cosecheros-propietarios de los Puertos habilitados de las Islas Canarias" nos descubre la amplitud mercantilista pretendida de quienes participaron en ella para ganar dinero, directa o indirectamente de la gestión de los arbitrios, aparece como primera figura política el abogado aruquense Tomás García Guerra, en estos tiempos Registrador de la Propiedad, en una de sus habilidosas piruetas que le caracterizaron.

El apoyo de Fernando León y Castillo a la sociedad "política" que también vuelve a pugnar por los arbitrios, donde desde su poder caciquil ya repartió sus participaciones, motiva que la fracción de los "franciscanos", así llamada por Francisco Manrique de Lara y Manrique de Lara de los antiguos "monárquicos" conocidos como "bomberos" por su periódico, se escinda del Partido Liberal Canario y funde el Partido Local Canario en el que se integra arrastrando además a sus clientelares Tomás García Guerra y Carlos Navarro Ruiz, que editarán su medio de difusión "La defensa" y dándose ellos mismos a conocer como los "locales", si bien los "leoninos" les llamarán peyorativamente los "locos". Esta escisión debió tener su reflejo en Arucas dado que Rafael Ponce Armas ejercía de administrador de los Manrique, de donde no dudamos tuvo que nadar a dos aguas para mantener su exquisita relación con los “leoninos”.


Esta lucha de intereses económicos, la escisión del partido y la candidatura de Tomás García Guerra a diputado por el distrito de Guía, produjo muchas ampollas en Arucas, donde se pisan muchos callos por los intereses contrapuestos. El leonino Diario de Las Palmas ya lanzó su primera andanada y "aviso a navegantes" en su edición del 11 de marzo, bajo el titular de "A vuela pluma" que no debió pasar desapercibida para los individuos del ayuntamiento:

«El periódico que al parecer pasa por órgano del Sr. García Guerra después de presentar al pais la candidatura de aquél por el distrito del Norte, le tira unas cuantas chinitas á nuestro ilustre jefe el Sr, León y Castillo. "Tambaleándose" se titula un artículo. En él dice que la adjudicación de la renta de puertos francos á la actual arrendataria es la arbitrariedad más reprabada. Esta es una caricia del periódico defensor de la candidatura del Sr. García al Sr. León y Castillo, y una muestra de afecto á los paisanos del propio García Guerra, los propietarios é industriales de Arúcas, que tantos intereses tienen en la sociedad adjudicataria de nuestras franquicias.

En otro artículo titulado "Apretando vienen", dice que la inspección decretada en el expediente de subasta de puertos francos, es el preliminar de la nulidad del mismo. Y luego de mencionar la multa impuesta por el Gobernador Civil al Sub-delegado de Medicina, añade: "¿Se quieren más pruebas de la decadencia de D. Fernando?". ¿Se quieren más pruebas, decimos nosotros, de la lealtad, y del aprecio del exdiputado canalejista y de sus defensores al insigne canario?. ¿Que dirán á ésto los electores á quienes se les dice "que D. Fernando no ha roto sus relaciones políticas con García Guerra y que deja en libertad á sus amigos para que den sus sufragios al Registrador de la propiedad"?»

Por su puesto que la decadencia de D. Fernando ha sido un nuevo triunfo. Para terminar con todos los recursos apostólicos no hay mejor expediente que una investigación en el de subasta de puertos francos. Es una manera de despedir con cortesía á los impertinentes peticionarios que unas veces porque se ha admitido á los extranjeros, otras por que no se ha dado al Estado un canon superior al mismo que ellos ofrecieron, y siempre porque unos cuantos no han seguido monopolizando las franquicias, tienen lleno al Ministerio de Hacienda de papeles que para nada sirven.

El mismo periódico nos da la noticia de que los ingresos de consumos de este Ayuntamiento cubrirán con exceso el cupo del Tesoro y el recargo municipal. El periódico que tal cosa dice es el mismo que aseguró hace días que en la investigación practicada, de orden del señor Delegado de Hacienda, por el Administrador de este Partido, á la oficina de consumos de esta ciudad, lo halló todo en orden sin que faltara ningún requisito. Y en efecto, todo estaba en desorden y sin que existiera ninguno de los documentos pedidos!».

La velada amenaza que refresca el famoso pleito del Impuesto al Consumo en Arucas, a pocos meses del fallecimiento del alcalde Pedro Marichal Álvarez que según dijo tiempo atrás el propio Diario de Las Palmas tan bien gestionó favorablemente su resolución, vuela como "alma en pena" buscando venganza sobre aquellos concejales que estén tentados a escindirse con los "locos", y de paso que los incluidos en el censo electoral conozcan de las ventajas y desventajas de la elección de uno u otro compromisario.

El registrador y diputado a Cortes de las dos últimas legislaturas 1901-1902 y 1902-1903 por el distrito de Guía, daba la impresión no había calculado bien su poder y el de los "locales" que ya habían perdido la adjudicación de los arbitrios de los Puertos Francos, aún aglutinando en la sociedad muchos gremiales, aunque también predicara la división de la provincia canaria con capitalidad en Tenerife para la creación de la provincia de Las Palmas.

El poder del "cantón leonino" de Arucas no se sustentaba en los concejales electos en el ayuntamiento, que eran sustituidos en las distintas elecciones si no eran obedientes. Era el poder fáctico de Francisco Gourié Marrero y Ramón Mádan Uriondo, que aun estando distantes personalmente, se sumaban para ejercer en cascada lo más conveniente a sus intereses o del grupo caciquil al que pertenecían defendiendo sus intereses, que eran a su vez emulados por el nivel inferior de electores. Ellos elegían directa o indirectamente al alcalde y concejales, para que atendieran primero los intereses de quienes les eligen, y después consentirán que atiendan sus intereses particulares, quedando marginado el interés general. No estaba permitida ninguna rebelión. Todos debían obediencia ciega al gran cacique Fernando León y Castillo, el único que podía permitirse rectificar para acoger o expulsar a correligionarios, pues era él, el gran hacedor, quien repartía las prebendas.

Días después, en su edición del día 14, vuelve a la carga el Diario de Las Palmas en primera plana contra Tomás García Guerra, sin dejar de recordar a los políticos y grandes contribuyentes de Arucas que conforman el censo electoral, quién es quién:

«Creyendo hacer un favor al Sr. García Guerra saca á relucir las gestiones de dicho señor en la cuestión del puerto franco. Nos parece que en este punto ha estado algo indiscreto el articulista, porque en vísperas de elecciones generales, y presentando el Sr. García su candidatura por el norte, no conviene refrescar la memoria de los propietarios é industriales de Arúcas, que si han salvado un capital que daban por perdido en la antigua sociedad del puerto franco, no lo deben, seguramente, al Sr. García Guerra que quiso llevar las cosas por otro camino. ¿No Ve el colega defensor del Sr. Quesada, incensario del Sr, Verdugo, y admirador ahora del Sr. García, que con su inoportuno recuerdo ha hecho un flaco servicio á su candidato?

El articulista quiere hablar de soluciones patrióticas, pero se lo veda el estado de su ánimo. Y, en efecto, el articulo "Era cierto", revela en sus últimos párrafos un amargo escepticismo. Imitando el dicho de la zorra hay por ahí quien maldice el caciquismo presentando á los pueblos como aherrojados á la política, cuando la verdad de lo que pasa es que los que más truenan se sienten con más alientos de cacique que nadie, y lo que quieren no es la prosperidad de los pueblos de su devoción sino el Poder para hacerlo peor que otros. Este es el hecho».

Mientras tanto, las nuevas plantaciones de plátanos se extienden por las Vegas de Arucas y desde Trasmontaña a la Costa del Bañadero, destacando algunos cercados más «frondosos y lozanos» favorecidos por la utilización de la caparrosa triturada (sulfato de cobre o ferroso, conocidas como azul o verde) por el que «ahorran mucho guano y tienen las plantas mejores, porque esta sustancia, baratísima por cierto, abona y afloja las tierras. Algunos labradores tienen este abono como un secreto que no quieren revelar».


No todos en Arucas estaban pendientes de las luchas políticas o de la caparrosa triturada para su cultivos, y por la cabeza del viejo alcalde de 1887 Antonio Guerra Rodríguez, tío de los Suárez Guerra de la Azucarera del Rosario, quien ya había sufragado la nueva imagen de la virgen del Carmen a la parroquia cuando se rompió la anterior; en su retiro de la Cruz de Pineda, no quería despedir su vida sin cubrir una apremiante necesidad que durante años le embargaba, lejos de la concepción y modelo de las obras pías del Antiguo Régimen, de la que dio cuenta el Diario de Las Palmas cuando trascendieron las primeras noticias en abril.

«Entre esta sociedad rica y egoísta y tal desequilibrio económico, surge brillante una figura simpática, una cabeza pensadora que medita una idea práctica para acudir en auxilio de los desgraciados. La fabricación á su costa, de un edificio, dedicado á hospital y escuela de párbulos, construido según los más modernos adelantos de la higiene; el hospital será capaz para diez ó doce enfermos y la escuela constituirá un accesorio que quizás algún dia se convierta en lo más principal de la fundación. Lo que no quiere su generoso donante, lo que trata de impedir por todos los medios que están á su alcance es que su hermosa obra pueda llegar á ser con el tiempo, como tantas otras fundaciones benéficas, una fuente de irregularidades y filtraciones, en manos de los representantes del poder ó del Estado, desvirtuando así el fin para que ha sido creada».

Quien avanzaba la noticia conocía perfectamente el pensamiento político y social del ex-alcalde, de sus sinceros comportamientos para con sus jornaleros, educado en esos sentimientos compartidos por sus hermanos Gregoria y Manuel Guerra Rodríguez: La primera era la madre de Catalina, Domingo, Juan Andrés y Ricardo Suárez Guerra, quienes trasmitieron a los suyos tal herencia genética como más adelante veremos. No es para menos el duro escenario de aquella época que nos describe el desconocido articulista que firma con las iniciales G.B.M.:

(Fedac)
«Para apreciar el valor de la concesión hay que tener en cuenta que vivimos en el seno de una sociedad pletórica de riquezas, cual otra ninguna población del archipiélago, donde los hombres acaudalados se cuentan por centenares, al lado de una clase media que á duras penas salva las más apremiantes necesidades de la vida, agobiada con impuestos y con los sacrificios de una labranza costosa y que casi siempre salda con déficit, y con una numerosa cohorte de braceros que solo ganan dos mezquinas pesetas de jornal insuficiente para mal alimentarse».

La iniciativa social por la apremiante necesidad de construir en Arucas «un hospital y escuela de párvulos», se constituirá por sí misma en una recurrente meta que se fijaron voluntariamente las generaciones que le siguieron, a la que se agregará además el concepto de “asilo”, desde el pensamiento social de aquellos que abanderaban que las necesidades  sociales en Arucas eran inaplazables y debieran ser prioritarias a cualesquiera otras “faraónicas” y monumentalistas obras que sólo tienen por objetivo presumir de la “nueva ciudad”, el “ombliguismo” de una minoritaria sociedad clasista que ignorando a los “invisibles” de siempre llegaron a creerse el ripio aun escuchado en nuestros días de que “A Arucas solo le ha faltado tener un Papa”.

Celebradas las elecciones a Cortes cuyo escrutinio se realizó el 26 de abril y del que resultó ganador el inédito leonino Francisco Gutiérrez Brito, quien había sido elegido candidato por unanimidad y con el apoyo de los agustinos y de los ruanistas. El recuento de votos en Arucas fue algo particular, pues el candidato electo alcanzó 969 votos, frente a los 497 de Tomás García Guerra. Curiosamente el candidato perdedor tuvo que conformarse con haber obtenido el mayor número de votos en las secciones rurales de la isla de Lanzarote, incluida en el distrito de Guía, si bien las perdió en Arrecife y San Bartolomé, perdiendo además en todas las secciones del norte de Gran Canaria. Sus correligionarios franciscanos concentraron su apoyo a los otros candidatos del Partido Local Canario, abandonando a su suerte a Tomás García Guerra. A pesar de que en su Arucas natal el contrincante en el recuento le dobló en votos, en porcentaje el número de votos obtenidos superaba al obtenido en otras secciones grancanarias, de donde se presume recibió el voto útil de los compromisarios antiguos patriotas que no tenían candidato, así como de los perseguidos republicanos, ambos en oposición a los leoninos. El cantón leonino empezaba a perder parte de su dominio electoral, aún a pesar de los pucherazos que se registraron en las elecciones como era de costumbre.

Detalle del templete o quiosco de la música
La celebración de las fiestas patronales de este año tendrán por fin un particular escenario dado que se han concluido las obras para la conversión de la plaza de san Juan en una "gran alameda" con planos del ingeniero de la Armada Manuel Hernández Pérez y donde se construyó un templete o quiosco siguiendo el modelo "Victoriano" de la City, que se adornó con farolillos venecianos para los festejos. La banda de música que dirigía el profesor Antonio Herrera amenizó la verbena de la noche de san Juan, convirtiéndose a partir de entonces en tradición los paseos musicales. Entre las juventudes leoninas activas aparecen destacados los hijos del secretario municipal, Antonio y Ezequiel Hernández Reyes, el primero se encargó de los festejos y el segundo organizando los bailes en El Liceo, el bastión leonino, además de los dos hermanos mencionados con anterioridad Tomás y José.

Se mantenía viva la costumbre de aprovechar la mínima ocasión para enaltecer el alcanzado título de ciudad «Arúcas, ciudad floreciente, población agrícola ó industrial que marcha á la cabeza de los pueblos del Archipiélago canario debe colocarse á la altura que le corresponde y presentarse ante la faz de los demás tal y como es». Eran tiempos que muchos renovaban las alineadas fachadas de sus casas con la piedra azul de Arucas, ventanas de guillotina y balcones con antepechos metálicos, donde los huecos eran rematados con arcos escarzanos en planta baja y adintelados en planta alta. La nueva Ciudad había contagiado un virus de "grandes apariencias", cuando se estaba en el tránsito del monocultivo de la caña al del plátano, después de baldíos intentos de prosperar también con el tabaco que no terminó por consolidar. Esta vez no fue como en los tiempos de la "cochinilla". Muchas economías domésticas se fueron al traste cuando aparecieron las "anilinas" por el deslumbramiento personal en relojes, muebles y otros artículos suntuarios, que cuando se llevaron al prestamista no recuperaron el valor invertido.

Tras la pérdida del escaño de diputado por los locales, del Partido Local Canario, así como la pérdida de la concesión de los arbitrios de los Puertos Francos, inician un ataque dirigido hacia aquellos que apoyan económicamente a los leoninos, que forman parte del capital de la sociedad ganadora de la concesión, muy concentrada en Arucas a través del grupo inversor aruquense liderado por Francisco Gourié Marrero, pues la gestión de los puertos francos favorece la exportación de azúcares. Concentran su ataque en solicitar la denuncia de los convenios fiscales al azúcar con artículos en su periódico La Defensa.  Le replica con elevada preocupación la realiza puntualmente el leonino Diario de Las Palmas en pleno mes de agosto.

«La cuestión del azúcar, juntamente con la de Puertos francos, la mala sombra de algunos, es ahora su preocupación constante. Ya hemos expuesto nuestra franca y sincera opinión sobre este asunto que no puede tratarse á la ligera, y ahora decimos al colega que las adhesiones de ciertos periódicos "apostólicos" de Santa Cruz de Tenerife á su campaña azucarera, no tienen valor ninguno, por la razón muy poderosa de que no produciendo azúcar la isla de Tenerife allí nada les importa que desaparezca esta industria, todavía importante en Gran Canaria y la Palma.

(...) Además, otros artículos tan necesarios como el azúcar se hallan aún mas gravados que éste, y no se ha pedido por dichos periódicos la baja de tarifas. Como no son aquéllos de producción canaria ocurre preguntar ¿daña por ventura el favor y protección que a nuestros artículos se otorgan? ¿Es que lo que principalmente molesta estriva en que la producción del azúcar tenga su principal desarrollo en la ciudad de Arúcas? ¿Oue ha hecho este pueblo para que asi sea tratado por los "locos-canarios"? Pregunta el periódico de los dementes porque razón si le produce beneficio á la Arrendataria de Puertos francos la baja de las tarifas del azúcar no la rebaja. Y la contestación es para nosotros bien sencilla. Porque aquella sociedad no es "apostólica", y vive para que á su sombra se desarrollen armónicamente todos los intereses».

Siempre la línea que separaba los intereses generales de Arucas se difuminaba entre los intereses particulares de la fábrica azucarera, cuando sus dos mayores accionistas, los hermanos Gourié Marrero, sólo contribuyeran en el reparto de los impuestos a sus bienes raíces en Las Palmas y no en Arucas. Aquí se quedaba tan sólo la simbólica cuota de contribución por azúcares y alcoholes. El pagar más o menos impuestos los azúcares por su entrada en Península, podía aumentar o disminuir el margen de beneficios de la fábrica, a beneficio del accionista. Muchos agricultores ya estaban optando por plantar plataneras dado el bajo precio que la fábrica pagaba por la caña aquí cultivada, si bien el nuevo cultivo demandaba mayor cantidad de agua por su sistema de riego "a manta".

En estos tiempos las necesidades de agua de abasto también se hacían necesarias en las zonas de la isla próximas a la capital insular como Arucas, consecuencia del aumento del tráfico portuario y la fuerte concentración de la población en Las Palmas, Arucas y Telde, así como en la zona del Monte Lentiscal que la colonia británica habían convertido en su lugar de residencia en la isla en las temporadas invernales. Ante las mermas por las antiguas conducciones, el ayuntamiento de Arucas tomó la decisión de acometer la canalización de las aguas de la fuente del Norado con tuberías de hierro para el abasto a la población. Distintos particulares solicitaron autorización para la captación de aguas en el barranco de Quintanilla y en el de San Andrés. El primero fue concedido a una comunidad de propietarios que fue conocida popularmente como El Porrón, surgido en los comentarios que se hacían en la Alameda de la Capital cuando del agua se hablaba, pues este lugar supuso un hito por su proximidad al mar «El agua alumbrada brotó de las entrañas de la roca como fuente de vida, fuente de oro, abundante, inagotable».  En el barranco de San Andrés, Ramón Mádan Uriondo obtuvo autorización para perforar en un pozo próximo a las tierras que años atrás adquirió el abuelo de su mujer.
Pozo El Porrón (Fedac)
En la desembocadura del barranco de Tamaraceite era bombeada el agua "pesada" para abastecer el puerto de La Luz, que había experimentado un fuerte incremento de tráfico, especialmente buques de bandera británica que de vuelta a la metrópolis llevaban la fruta canaria y otros productos. El canal de los ingleses que desde la vega de San Mateo abastecía a la Ciudad no era suficiente para tanta población por las mermas que tenía en su recorrido y la Fuente de Morales estaba reparándose.

Si bien la agricultura aruquense se conocía que consumía menos pipas de agua que el valle de La Orotava, en aquellos tiempos de iniciación del cultivo de las plataneras las necesidades se hacían más apremiantes y toda la isla ponía como ejemplo de decisión acertada la construcción de la llamada "Presa del Pinto" por la iniciativa privada, dando cuenta de la solicitud de autorización al Gobierno Civil para la construcción de  la segunda en el mismo cauce:

«El Heredamiento de Arúcas no descansa de concebir y realizar nuevas empresas es quizás hoy el más rico é importante de los de Canarias. Ayudados sus elementos por buenos y entusiastas patriotas concibieron el gran proyecto de la presa de Pinto, depósito inmenso de agua que apagará la sed de aquellas vegas feracísimas. Hoy los vé realizados. De Enero á Octubre de este año, han entrado en las arcas de la Heredad de Arúcas 42.OOO duros, importe de las aguas vendidas, ¿Puede darse resultado más lisonjero? El presidente de esa Heredad, rica y poderosa, ha pedido autorización para la construcción de otra gran represa en el mismo barranco de Pinto. El dia que esta obra esté hecha, la importancia de Arúcas será envidiable. Su agricultura habrá llegado al mayor apogeo. Con el agua abundante, sus vegas feracísimas producirán oro.

El agua, el agua, el problema de nuestro porvenir está en el agua. Arranquémosla del seno de la tierra, desgarremos las entrañas de la roca hasta encontrarla, que ella entonces saltará gozosa á inundar nuestros campos sedientos como fuente de vida, de oro, abundante, inagotable».

La decisión de esta fuerte inversión se tomó el mismo año en que se adoptó también otra importante para construir en un solar de El Mirón la casa de la Heredad, pensando en encargar tal proyecto al mismo ingeniero de la Armada que había diseñado la reforma de la plaza de san Juan: el aruquense y heredero Manuel Hernández Pérez. Dos importantes y elevadas inversiones que daban constancia de los grandes recursos económicos que en esos años disponía la Heredad desde 1891 presidida por Pedro Castellano Ponce.

En noviembre se conoce la decisión del Gobierno Civil de crear un puesto de la guardia civil en Arucas. Era una necesidad sentida por algunos robos y algún que otro luctuoso accidente que asustó a la población, si bien fue calificado como accidental por el juzgado. A los pocos días tuvieron que intervenir cuando se encontró el cadáver del vecino Rafael Falcón Armas con una profunda herida en el corazón, flotando en La Charca de la Culebra del barranco de los Granados en avanzado estado de descomposición. El hecho dio motivos de entretenimiento social, cuando unos opinaron que estaba enajenado y se había suicidado, aunque no se entendía porque después se tiró a la charca; y otros que mantenía relaciones con una mujer casada, y que nunca se sabía cómo acababan estas cosas. Días después su madre declaraba al juez que su hijo estaba "monomaníaco", disipando toda duda sobre un presunto crimen pasional.

La fiebre por el oro líquido se extendió y el hermano del alcalde Domingo del Toro González presentó proyecto pidiendo licencia al gobernador para «aprovechar las aguas de la fuentetecilla de "La Raja", y para alumbrar otras entre la punta de Arucas y puntilla del Paso».

Los vecinos de la Costa con tanto oro líquido a su alrededor, en Quintanilla y en San Andrés, remozaron su antigua ermita y decidieron también celebrar festejos a su apóstol san Andrés emulando las que celebraban los leoninos en el casco. No dudaron en hacer su feria de ganado, verbena para la que pidieron al profesor Antonio Herrera que la amenizara con la banda que dirigía, fuegos artificiales y como actos de divertimentos los antiguos juegos de "sartén y gallo" para premiar al más diestro de sus vecinos con los ojos vendados. En la misma se significó interesadamente alguno de los viejos patriotas de la política local.

El "mosqueo" que tenían los “leoninos” por el que consideraban escaso triunfo de su candidato a diputado a Cortes en Arucas, no terminaba de despejar las dudas sobre quienes pudieron otorgar su voto al registrador Tomás García Guerra, que distaba del tradicional barrido que solían propinar a la oposición patriota y republicana. Para colmo, el comercio de su segundo teniente alcalde Pantaleón Quevedo Ferrera había sido nombrado distribuidor del ron cubano del afamado alambique La Criolla, de la destilería El Infierno, y esperaban que esta pequeña "competencia desleal" no se convirtiera en un auténtico infierno en las relaciones con el "mecenas" Francisco Gourié Marrero.

Ya se había montado otro tipo de "infierno" en el que tuvo que intervenir la guardia civil de Arucas el 10 de diciembre, cuando «inmediatamente salieron las fuerzas de la benemérita para Valleseco, y según informes de éstos, parece que seis individuos agredieron al administrador de consumos de aquel pueblo y que unas veinte personas provistas de palos y piedras, recorrieron las calles dando gritos contra dicho administrador y contra el rematador allí de los consumos. A las seis y media de ayer habla tranquilidad, pero el Delegado del Gobierno dispuso que saliera á las cinco de esta mañana para Valleseco el inspector de policía del distrito con fuerzas del cuerpo de seguridad, y dio instrucciones al Alcalde de dicho pueblo para reprimir en el acto cualquier desmán que se intente cometer. La autoridad gubernativa ha dado cuenta de los hechos al Juzgado del partido». Más preocupación aun cuando se conocía que había reclamación electoral presentada contra el leonino ex-alcalde de Valleseco Domingo Cárdenes Suárez, quien llevaba residiendo en Arucas más de dos años y dio ilegalmente la alcaldía al concejal Manuel Santana Domínguez que no se había posicionado del cargo, dejando al descubierto un famoso pucherazo de los leoninos, que casualmente fue resuelto y declarado nulo a la semana siguiente de este incidente por la Comisión Provincial. Dos años había tardado la controlada Comisión Provincial por los leoninos en resolver una evidencia.

De forma generalizada llevaban tiempo calentándose los ánimos de los vecinos sobre los muy injustos Impuestos al Consumo, más aún cuando en el caso de Arucas habían sido denunciados por abusos y privilegios en la gestión, y los políticos locales que no querían verse de nuevo envueltos en estos líos que se cerraron con silencio y sigilo. Más aún cuando observaban con preocupación que el "poder fáctico" de la oposición estaba ganando peso electoral. El sultanato del cantón leonino contemplaba con temor perder su hegemonía histórica, y en ello no solo iba el mantenimiento del gobierno local o la tradicional pacífica sucesión, importaba además la pérdida de prestigio en el ámbito insular donde siempre fue el modelo perfecto que como ejemplo se ponía en el partido leonino.

martes, 5 de mayo de 2015

1902 La carrera por el prestigio social Madan-Gourié y la muerte de Pedro Marichal

En estos primeros años del nuevo siglo, en los ambientes del Liceo comienzan a tener cierta notoriedad un grupo de jóvenes que aun iniciándose en la organización de los Bailes de Reyes, ya se aglutinan como las juventudes del partido “liberal”: Domingo Barbosa Quevedo, Julián Caubín García, Tomás Hernández Reyes, José Martin Benítez, Antonio de Armas Suarez, José García Quevedo, José Hernández Reyes, etc.

En el mes de mayo Ramón Madan Uriondo se relacionó con algunas figuras del partido liberal, entonces fieles a su actual jefe insular Juan León y Castillo, distanciado de su hermano en la embajada española de París. De esa fidelidad y del tradicional boato leonino, como el ingeniero algunas décadas atrás había presentado un proyecto para la construcción de la "Cárcel de Audiencia y Presidio correccional" en la Plaza de la Feria, que no terminó por edificarse, se consideró oportuno reconocer los méritos profesionales a su jefe político con la colocación en este lugar de una placa en homenaje al "Ingeniero León y Castillo". A tal fin se constituyó una comisión que estuvo presidida por Bartolomé Apolinario, secundada por Luis Suárez Quesada, nombrándose tesorero a Ramón Mádan Uriondo, secretario Arturo Sarmiento y de vocales Juan Meló, Francisco González Díaz y Cayetano Inglott.
Ramón Madan (Fedac)

En el mes de junio es conocida otra notoriedad más de Ramón Madan Uriondo, quien alojó en su casa de Las Hoyas al Capitán General de Canarias «donde fué objeto de delicadas atenciones por parte de autoridades y pueblo y especialmente de nuestro respetable amigo D. Ramón Madan, en cuya casa residió durante su breve estancia en dicha ciudad». Se trataba del general Adolfo Rodríguez Bruxón, que unos meses antes había detenido a Secundino Delgado Rodríguez por sus campañas autonomistas e independistas quien «trató de unirse y capitanear a la gente obrera en sentido socialista» en mítines y en su periódico "Vacaguaré", si bien legalmente se justificó su detención en cumplimiento de un exhorto por la colocación de bombas de dinamita a finales de 1896 en La Habana, su rápida huida a Venezuela, vía EE.UU., hasta su regreso a Tenerife. La detención aquel año de Secundino Delgado tuvo distintas interpretaciones y suscitó un conflicto con el Cónsul de Estados Unidos de América, pues el detenido disfrutaba también de tal ciudadanía, y pudiera que la visita del Capitán General lo fuera para obtener información de Ramón Madan, quien con el grado de Comandante de Infantería, ya retirado, había sido condecorado con la medalla de Alfonso XII y la Cruz de S. Hermenegildo por su participación en la guerra de Cuba.

Esta proyección pública y social de Ramón Madan Uriondo se hace necesario seguirla para entender como fue gestándose de alguna forma la competencia de éste con Francisco Gourié Marrero, más favorecido este último por el boato que se le tributaba en Arucas, mientras que el primero ya cultivaba sus propias relaciones personales en razón de sus antecedentes y carrera profesional con los mandos militares y destacados líderes del leonismo en la “Capital” insular y en la “Capital” provincial por su origen. De alguna forma a Francisco Gourié Marrero el calificativo de “cunero” y de “hijo natural” le seguía distanciando de la alta clase social, por las propias conductas clasistas de la época, que tan sólo años después su gran patrimonio económico sería su “puente de plata” para llegar hasta ellas y ser bien recibido.
Francisco Gourié

Ese mismo mes el leonino “Diario de Las Palmas” daba cuenta de las presiones que se hacían para desbloquear la carretera a Teror «ha sido aprobado el replanteo de la carretera de la ciudad de Arúcas á la villa de Teror. Este asunto, de escepcional interés para dichas localidades, lo recomendó el mes anterior á nuestro jefe el señor León y Castillo, el presidente de nuestro partido Sr. Ruano y Urquía. Mucho lo celebramos». Es este tiempo cuando surgieron las diferencias entre los hermanos Fernando y Juan León y Castillo, cuando el primero atrajo a algunos patriotas y posibilistas, tras su debacle en las elecciones de 1896, a integrarse en los liberales leoninos, entre ellos a Ambrosio Hurtado Mendoza, que sería alcalde de Las Palmas al siguiente año, y al Dr. Vicente Ruano Urquía, Director del Hospital de San Lázaro, quien por su prestigio médico llegó a presidir el partido en la capital. En Arucas esos acercamientos entre leoninos y patriotas nunca se dieron, entre otras causas  por las secuelas de los pleitos judiciales con el ayuntamiento, y porque no los necesitaban para gobernar.

Coincidiendo con las fiestas patronales iniciaba en Arucas sus itinerantes conferencias sobre el arbolado Francisco González Díaz, quien agradecía la acogida recordando los orígenes de su fallecido padre Manuel González Castellano: «Allí nació, como lo hice constar, el hombre bueno, generoso, virtuosísimo, á quien debo el don, no sé si envidiable ó execrable, de la vida. La serie de conferencias que me propongo dar en los pueblos del interior ha tenido un buen principio. Arúcas le ha puesto un bello prólogo, aceptando, como buena mi palabra por ser la expresión de ardientes convicciones, de arraigadas creencias.

Vamos á ver si los pueblos de Gran Canaria se convierten en plantadores. Y, para concluir, conste mi eterno agradecimiento por las muchas atenciones recibidas de parte de aquella simpática población, cuyas distintas clases sociales se esforzaron en hacerme grata mi breve permanencia. Recíbanlas especialmente el Sr. Ponce (don Rafael), persona distinguidísima, el señor Marichal, modelo de alcaldes populares y entusiastas, el Sr. Grau (don Miguel) y tantos otros».

Fueron las últimas fiestas patronales vividas por el alcalde Pedro Marichal Álvarez que falleció el 9 de julio y mereció una especial mención de sus amigos del Diario de Las Palmas «La ciudad de Arúcas está hoy de duelo, porque D. Pedro Marichal á pesar de ser figura muy sobresaliente en la política de aquella localidad, no ha dejado un enemigo, por que, hombre de recta conciencia y de intachable conducta, era incapaz de realizar una mala acción ni de perjudicar los intereses de nadie. Por eso, y además por su bello carácter, franco y leal, por que las puertas de su casa estaban abiertas de par en par para todo el mundo, D. Pedro Marichal fué hasta ayer un hombre de influencia poderosa en la ciudad de Arúcas, y su voluntad, que era la de todos, acatada y respetada fué siempre por sus convecinos. A la prosperidad de Arúcas, va unido indefectiblemente el nombre de D. Pedro Marichal.

Aquí, en Las Palmas, también contaba con muchas amistades y simpatías. El duelo de Arúcas se extiende á la mayoría de los pueblos de la isla porque en todas partes era conocido el nombre del Señor Marichal. Su fortuna la compartía con los necesitados. Este es el mayor elogio que podemos hacer del amigo inolvidable.

Fué en vida un defensor decidido del partido liberal y un admirador de nuestro ilustre jefe, y jamás le dolían los sacrificios que la política le ocasionaba porque asi entendía él que servía los intereses de su país».
  
A su fallecimiento asume accidentalmente la alcaldía el Teniente de Alcalde Manuel del Toro González, casado con Dominga Marichal Martín hija del finado. Inmediatamente el ayuntamiento decide celebrar solemnes funerales y en el siguiente pleno se adopta el acuerdo de nominar a la entonces calle El Sol donde vivía el alcalde fallecido con el nombre de "Pedro Marichal". Paralelamente se adoptó el acuerdo de nominar a la entonces calle El Terrero con el nombre de "Juan de Dios Martín", fallecido el 23 de agosto de 1900, suegro de Pedro Marichal Álvarez, padre de su mujer Francisca Martín Jiménez, y por tanto abuelo de la mujer del alcalde accidental.

Por «muchas amistades y simpatías» que tuviera en la isla decía el “Diario de Las Palmas”, y aun siendo una "figura muy sobresaliente en la política", aunque a él se debiera la construcción y pavimentación total de la Plaza de San Juan junto a su casa, parece que el alcalde accidental tenía muy claro el reconocimiento a sus allegados, más aún cuando el cambio de nominación de la entonces calle El Terrero parece extemporáneo. Al menos por su afinidad fue políticamente incorrecto.
Calle Pedro Marichal, antes calle Sol (Fedac)

El 11 de diciembre los hermanos Rosario y Francisco Gourié Marrero ceden por una cantidad simbólica las aguas de la fuente del Norado,  para satisfacer las necesidades por el aumento de la población, con lo que se aumenta el caudal del Pilar de San Pedro.

La inmediatez en la nominación y rotulación de las calles anteriormente mencionadas fue muy rápida, pues a los pocos meses cuando se conoce el programa para la celebración de las fiestas en honor de santa Lucía ya eran así llamadas oficialmente, dado que en su víspera del día 12 de diciembre se anunció en el programa «con repique general y multitud de voladores», para después del tradicional toque de oración «tendrá lugar la verbena en la calle de Pedro Marichal, á cuyo efecto se hallará convenientemente adornada, durante ella se quemarán varios fuegos de artificio confeccionados por varios pirotécnicos; este acto será amenizado por la banda "Unión filarmónica", organizadora de la fiesta», y que debió durar bastante pues «Al amanecer, la referida banda recorrerá las principales calles de la población, tocando diana».

Alguna alternancia pactada pudo darse en la accidentalidad del cargo de alcalde, pues se ejerce por los dos Tenientes de Alcalde, el mencionado Manuel del Toro González y Pantaleón Quevedo Ferrera, si bien es más frecuente el primero que en el mes de diciembre ejecuta el reparto de la contribución territorial, pues la accidentalidad del segundo lo fue para el pleno del mes de agosto, posiblemente para guardar la compostura en la nominación de la calle al fallecido alcalde.

lunes, 4 de mayo de 2015

1901 La transición del cultivo de la caña a la platanera y los 4.000 eucaliptus plantados en la montaña

El primer día del año y del nuevo siglo «Á las tres de la tarde salió el personal de la Parroquia con capa y cruz alzada, bendecir la cruz mencionada la que se había elevado y colocado en su sitio al dar las doce del día anterior. El acto fue imponente. Más de 5.000 personas se hallaron entonces en la cima de la montaña de Arucas. El párroco bendijo la cruz y el P. Máximo Fraile superior de los P.P. del Corazón de María en Las Palmas predicó en aquel momento un sermón fervoroso que terminó dando vivas á Cristo Rey y fué contestado por aquella multitud, Viva, que por haberse dado desde aquella altura se oyeron de muy lejos. Este padre fué también el que predicó el triduo de fin de siglo».

Aunque de alguna forma ya se ha anticipado, el nuevo siglo se inicia con el cambio pactado en la Presidencia del Gobierno del Estado, a título orientativo recordar que el 2 de marzo de 1901 cesa el general Marcelo Azcárraga Palmero como Presidente del Gobierno, ocupándolo nuevamente el líder liberal Práxedes Mateo Sagasta, quien disuelve las Cámaras y convoca elecciones con sufragio universal masculino (mayores de 25 años) el 19 de mayo, otra vez dentro de la habitual práctica de la manipulación de quien las convoca, obteniendo 233 escaños los liberales, 79 los conservadores, 19 los republicanos y los restantes 71 muy fraccionados. Dos días antes de las elecciones Alfonso XIII fue declarado mayor de edad y asumió las funciones constitucionales de Jefe de Estado al cumplir los 16 años de edad.


El 21 de febrero el liberal Diario de Las Palmas, después de recordar la demanda judicial del Ayuntamiento contra «los nostálgicos se propusieron desacreditar á los amigos nuestros que se encuentran al frente de la administración Municipal», en relación con las subastas del Impuesto del Consumo,  avanza la noticia de que «Por efecto del sumario abierto, ha caido ya uno de los escribidores, Don Antonio Cáceres Ferrera que fué por aquella época oficial de dicho Ayuntamiento, contra quien se ha dictado auto de prisión; pero nuestro hombre voló, esto es, desapareció como por encanto apenas acordada su prisión». Antonio Cáceres Ferrera firmó cartas remitidas a El Telégrafo, bajo el pseudónimo de “Don Basilio”, en «lengua mordaz y viperina, en su propia ruindad y en su pedantería é insolencia» refutados de "libelos infamatorios".
 
(Fedac)
El artículo del periódico liberal lo rematan con la esperanza que los otros demandados tengan igual resolución, que nunca llegó «Muchos y muy sabrosos comentarios se hacen acerca de estas redes en que han caído los moralizadores de Castañón. Tiene gracia que los Zola de Arúcas se encuentren con que el tiro les sale por la culata. También parece que la fuga de Cáceres no será obstáculo para que la verdad abra camino».

La utilización del símil de "los Zola de Arucas", la entendemos bastante desafortunada y xenófoba, botón de muestra de sus pensamientos que les traiciona, al recordar la famosa carta dirigida al Presidente de la República bajo el titular de "Yo acuso" por el novelista galo Émile Zola, quien en 1897 salió en defensa del militar francés capitán Alfred Dreyfus falsamente culpado como espía por su origen judío.

Los mentidos y desmentidos, eran hábitos de estos tiempos, y muy recurrentes en la sociedad de entonces, y así como el "capitán francés" fue falsamente culpado, en el mes de mayo por Arucas circuló un bulo también centrado en dos militares: «Mucho se ha hablado en estos días de los motivos que hayan impulsado al tribunal militar de honor constituido últimamente en Las Palmas, á expulsar del cuerpo á dos segundos tenientes. (...) en dicha ciudad se ha dicho en calles y plazas que aquellos dos oficiales marcharon á Arucas con objeto de dar un atraco á una distinguida señora, y que hubo quien asegurara que fueron revólver en mano á exigir dinero», noticia que fue dada por los periódicos El Telégrafo y Unión Conservadora, ambos opuestos a los leoninos.

Aunque de una de las contestaciones se desprende el nombre de uno de ellos, desconocemos afinidades, familiaridades y filiaciones, el asunto nos ha llamado la atención por la intervención en este caso y en sus defensas de Valentín Zamora Hernández, quien se dirigió por escrito a la señora, y más tarde cuando el bulo lo fue en otra dirección, con escrito al obispo, en ambos casos en petición de aclaraciones, de los cuales reproducimos en su orden cronológico. Estos bulos interesados pudieron serlo para cercenar la supuesta elección de alguno de los militares para llevar la comandancia de las milicias de Arucas, asunto que siempre inquietó a los leoninos por su proyección social.

«Sra. Doña Justa Hernández. Arúcas.
Distinguida Sra.: con motivo de las versiones que han circulado respecto á la conducta para con usted seguida por dos oficiales del Ejército, versiones que han dado lugar á diversos comentarios, y por más que tengo la plena convicción de que carecen de todo fundamento, pues he sido ampliamente informado por personas fidedignas, no obstante he creído, conveniente dirigirme á V. creyendo que su información directa será de suma trascendencia y para mayor esclarecimiento de la inocencia de dichos dos oficiales. 
Estas líneas han sido inspiradas en mis grandes deseos de que se haga en este asunto justicia verdadera, por la cual debemos siempre luchar en la medida de nuestras fuerzas. Quedo á sus órdenes affmo. s. s. q. b. s. p. Valentín Zamora. Mayo 24 de 1901».

«Sr. D. Valentín Zamora. Director de El Telégrafo. Las Palmas.
Distinguido señor: En contestación á su atenta de ayer, me veo en el deber de dar á V. conocimiento de lo que desea. Es cierto que los Sres. Oficiales aludidos se presentaron en casa con el sólo objeto de pedirme un servicio. Debo decirle en bien de la verdad y de ellos, y para desmentir todo lo que pudiera haberse dicho, que tales señores han venido á mi casa en términos muy correctos y con la cortesía que corresponde á personas de buena educación; sin que yo tenga, ni pueda tener, motivo alguno de queja para con ellos. 
Por esta razón, Sr. Director, duéleme muchísimo la suerte que, según se dice, ha cabido á los referidos Sres., á causa de las calumnias contra ellos levantadas. Es lo que sobre el particular tiene que decirle su affma. s. s. q. b. s. m. Justa Hernández. Arúcas 25 de Mayo de 1901».

Después de la aclaración dada por Justa Hernández, que pudiera ser la madre de Justo Hernández Hernández, concejal en 1880 e incluido en el censo de grandes contribuyentes de Arucas, difundida por El Telégrafo y que según se dijo satisfizo en los primeros momentos á la opinión pública, se vio ésta de nuevo sorprendida al comentarse que los dos oficiales habían dado otro atraco al Obispo de Las Palmas, lo que volvió a motivar al director del periódico para una nueva solicitud de información:

«Las Palmas Mayo de 1901. Iltmo. Sr. Obispo Fray José Cueto.
 Iltmo. Sr.: con motivo de las versiones que circulan sobre una visita hecha á V.E.I. por dos oficiales del Ejército, versiones que se han comentado en sentido deshonroso para los mismos; y deseando nosotros en bien de ellos y en nombre de la justicia obtener datos fidedignos, nos hemos decidido dirigirnos directamente á V.E.I., creyendo que su información nos dé más luz para poder saber á qué atenernos en la actitud que en este asunto hemos seguido. Quedo de V.E.I. affmo. s. s. q. b. s. m. Valentín Zamora».

«Las Palmas Mayo 28 de 1901. Sr. D. Valentín Zamora.
Muy Sr. mío y de mi consideración: De parte de S.E.I. contesto á la que V. ha dirigido á dicho Sr. Obispo en el día de hoy, manifestándole que no fueron dos oficiales, sino uno solo, D. Mariano García, quien estuvo hace poco tiempo á hablar con S.E.I. expresándole su situación y pidiéndole consejo. De V. affmo. s. s. q. s. m. b. José Mª Leza».

En esos tiempos ya era conocido por sus artículos y discursos en defensa del arbolado Francisco González Díaz, hijo del aruquense Manuel González Castellano, y por tanto primo hermano de Rosario González Fernández del Campo, hija de su tío Bruno, quien con 35 años hacía por solitario una enorme campaña de sensibilización popular por todas las islas. En el mes de agosto el Diario de Las Palmas da noticias de la iniciativa que su primo político Ramón Madan acometía en sus tierras de la montaña de Arucas, demandado fuera imitado por otros:

«Sabemos que nuestro distinguido amigo don Ramón Madan ha adquirido unos 4.000 eucaliptos con objeto de plantarlos en Noviembre próximo en la Montaña de Arúcas, desde su base hasta la cúspide. El Sr. Madan se propone hacer el año próximo otro plantío mayor con lo cual logrará hacer de un monte desprovisto dé vegetación una hermosísima selva que dentro de pocos años puede dar grandes rendimientos pues la madera de eucaliptos es bastante solicitada».

Aunque la línea de El Telégrafo dirigido por Valentín Zamora Hernández era contraria a las políticas caciquiles de León y Castillo, sabía reconocer los leoninos se preocuparan por el mantenimiento de las obras públicas en las isla, como lo dejó patente a primeros de septiembre, aunque le exigiera prontitud y mayor implicación personal en las comunicaciones cercanas a Arucas:

« ... respecto al estado de punible abandono en que se halla el Lazareto de Gando; pero debemos hacer constar que la visita que ordenó la Dirección General de Sanidad, hace dos meses próximamente, lo fué por una denuncia que en privado hizo nuestro Diputado á Cortes, el Sr. Garcia Guerra, al Director General de Sanidad, amenazándole con llevar el asunto al Parlamento. Por lo demás, el Lazareto no ha sido abierto al servicio público, porque faltan los muelles de desembarque, para cuya obra, y por gestiones de los Sres. León y Castillo y el mismo García Guerra, se consignaron 100.000 en el presupuesto anterior, cantidad que no pudo invertirse en el año 1900, porque faltaba el proyecto y presupuesto de la obra, y ni aún se había nombrado el Ingeniero encargado de redactar estos trabajos. Este nombramiento está ya acordado en la persona del señor don Juan de León y Castillo, autor del proyecto del Lazareto y director de las obras ejecutadas, faltando ahora restablecer en el nuevo presupuesto la consignación de las 100.000 ptas.

(...) También se participa al Dr. García Guerra que en el borrador del plan de obras á ejecutar en el corriente año económico que pronto publicará la Gaceta, está incluida la carretera de Arúcas á Teror; pero falta que el ingeniero haga el replanteo de la obra, y si este requisito no se cumple á tiempo, la subasta no podrá verificarse, como sucedió hace dos ó tres años con la pequeña carretera de Arúcas á Firgas, que actualmente se está replanteando.

La carretera del Puerto de la Luz á Tamaraceite no puede incluirse en dicho plan, por estar pendiente de las modificaciones que pidió el Ayuntamiento de esta Ciudad y que acordó la dirección de Obras públicas».

Se iniciaba ya en septiembre el cambio de ciclo agrícola y disponer de carreteras adecuadas se estaba convirtiendo en una auténtica necesidad para acercar Arucas al Puerto de La Luz. Ya estaba operando la exportadora frutera Canarias Fiyffe Hudson Cia. que adquiría «el racimo de plátanos, de diez manos arriba, á siete pesetas cada uno, precio que hasta ahora no había alcanzado dicha fruta. Debido á los buenos precios que está alcanzando en las plazas inglesas el plátano de Canarias, se nota una verdadera fiebre entre los propietarios de fincas rústicas de esta isla que poseen terrenos propios para el cultivo de la banana, haciéndose grandes plantíos.

En la jurisdicción de Arúcas, se está quitando la caña de azúcar para sustituir esta planta por bananeros, y de sostenerse el cultivo del plátano, desaparecerá en su casi totalidad la industria azucarera, por lo menos en esta isla».

Esta noticia dada por el Diario de Las Palmas, era la realidad a la que se enfrentaba el municipio de Arucas, donde la caña había constituido un monocultivo, donde se localizó la industrializada Fábrica Azucarera de San Pedro, con energía eléctrica, otra menos industrializada como la Fábrica de Nª Sra. del Rosario, y seis artesanales trapiches azucareros, que progresivamente se transformaban en harineros, aprovechando sus hornos para otros oficios o dejándolos abandonados.

Dentro de este nuevo escenario, el ayuntamiento invitó al recién nombrado por los liberales Gobernador civil Ramón de Lorite y Sabater, para que conociera la ciudad y sus principales valores, no dudando sus amigos en difundir la noticia: «El pueblo de Arúcas hizo ayer un afectuoso recibimiento al Sr Gobernador Civil de la provincia con motivo de la visita de dicha autoridad á aquella población. El Ayuntamiento le recibió en las afueras de la ciudad y al penetrar en la plaza de San Juan dejó oír sus acordes la banda de música. El Sr. Lorite y demás acompañantes fueron obsequiados con un lunch, visitando luego la "Represa del Pinto" y la fábrica azucarera de San Pedro. Al regreso de Arúcas el Sr. Alcalde obsequió al Gobernador y demás acompañantes con un banquete en el Metropole».

Llamamos la atención de dos detalles: el primero, que los actos relevantes se seguían realizando en la plaza de san Juan, cuando ya estaba terminada la plaza de León y Castillo, popularmente llamada de san Sebastián, según dijo el secretario municipal, probablemente por el apego e interés que tenían por mantener viva su predilección; y por otro lado que el banquete se diera en el "Metropole" de la capital, cuando Arucas disponía de la "pensión de D. Fermín Castellano", muy renombrada entonces, posiblemente porque era menos aparente para dicha "clase distinguida" y que en ella celebró alguna que otra reunión con los comerciantes aruquenses el grupo patriótico de Francisco Blanco Falcón por las quejas del impopular Impuesto al Consumo.

Ya en octubre el ayuntamiento informaba a través de sus amigos del Diario de Las Palmas de «Ayer se recibió en esta población todo el material para instalar el alumbrado eléctrico en la ciudad de Arúcas». Era importante políticamente celebrar la llegada del material, pues las elecciones municipales estaban previstas para el 11 de noviembre y no podían esperar a la terminación de la instalación del alumbrado público y sin saber aún como se iba a generar tal energía. Había que descontar anticipadamente el mérito de cara a la celebración de las primeras elecciones bienales después de tantos pleitos y denuncias.

Y fue así como al día siguiente de las elecciones el amigo Diario de Las Palmas celebraba el resultado: «Los candidatos que han triunfado sin oposición en la ciudad de Arucas en la elección de ayer son los siguientes: D. Mario Benavides Ponce, D. Miguel Castellano Lorenzo, D. Francisco Pérez Marrero, D. Antonio Guerra Navarro, D. Salvador Hernández González, D. Martin Afonso González, y D. Francisco Hernández Marrero». El alcalde Pedro Marichal Álvarez compuso una plancha rescatando las "viejas glorias" de los fieles leoninos, coetáneos suyos, a las que sumaba la novedad de algún prestigiado contratista interesante para la causa. Francisco, Salvador y Martín fueron concejales en 1877, y Blas el hermano de Miguel  también lo había sido unos años antes. Mario Benavides era un conocido industrial carpintero y contratista muy cercano al ayuntamiento.

A final de ese mes de noviembre e iniciado el cambio del ciclo agrícola con la plantación de plataneras en el municipio, preocupaba entre los grandes cosecheros del norte de la isla la dificulta que entrañaba el traslado de la fruta al Puerto de La Luz en carretas tiradas por mulas, y algunos apuntaban otras soluciones desde la perspectiva de que la "Fábrica de la Luz" hiciera los tendidos para el suministro de electricidad al norte de la isla. El periódico Las Efemérides se hizo eco de alguna que otra primicia en tal sentido: «Se trabaja activamente en el proyecto del ferrocarril eléctrico del Norte que partirá de esta ciudad al puerto de Sardina de Gáldar. Los trabajos se hacen con gran aceleramiento con el fin de poder inaugurarle dentro de dos años. El primer trozo de este ferrocarril que será el que llegue á la ciudad de Arúcas se inaugurará mucho antes».
 
Detalle de fotografía (Fedac)
En diciembre otra nueva industria artesanal creada en Arucas empezaría a alcanzar cierto renombre y fama cuando logra un reconocimiento reservado a pocas marcas «Con fecha 4 del actual se ha concedido los honores de Proveedor de la Real Casa y el uso del escudo de las Armas reales en la facturas, y etiquetas, á la fábrica de chocolates denominada La Isleña, instalada en Arúcas, propiedad de nuestro estimado amigo D. Gabriel Mejías y Santana, al cual enviamos nuestra más cordial enhorabuena». La Fábrica Azucarera de San Pedro había obtenido tal honor once años antes, el 4 de julio de 1892, y aún así su primer valedor y propietario Francisco Gourié Marrero no colmaba su vanidad. Siempre se veía en el espejo del socio-consorte en la azucarera, que era alzado a los cielos de la ejemplaridad por el mismo obispo, encargándose de difundir tal honor su primo político Francisco González Díaz, desde el propio liberal Diario de Las Palmas en diciembre.

«Nuestro ejemplar obispo se dirigió á los párrocos excitando su celo en favor del plantío de árboles y pidiéndoles le suministren cuántos datos relacionados con este trascendental asunto puedan adquirir. El rico é inteligente hacendado don Ramón Madan ha comenzado á plantar de eucaliptus la montaña de Arúcas, cuya transformación y embellecimiento le deberemos. Otros propietarios le secundan y los saludables ejemplos se multiplican. Pero, á todas estas, ¿qué hacen las corporaciones y sociedades de Las Palmas? ¿Qué hacen la Sociedad Económica? Y la Agrícola, más especialmente obligadas, por sus fines propios, á impulsar la campaña del arbolado? ¿Qué hace el Ayuntamiento para estimular y favorecer dicha campaña en lo que atañe é interesa á esta ciudad? No tenemos noticias de ningún acuerdo en tal sentido.

La labor periodística ha sido hecha, con calor y con persistencia, y hasta fuera del país ha tenido resonancia. Pero ahora es preciso que las resoluciones vengan á hacerla práctica y provechosa. La cuestión será llevada al Ayuntamiento, será llevada á la Económica. ¿Encontrará la acogida que merece? No lo dudamos. El progreso de Gran Canaria solicita los desvelos constantes de aquella corporación y de aquella sociedad; siendo base principal de ese progreso el fomento del arbolado, imposible será que lo desatiendan.

Debe el Ayuntamiento dedicar á la empresa alguna cantidad, estableciendo al mismo tiempo premios para los plantadores cuidadosos y muchos para los bárbaros destructores de los árboles. Debe la Económica instituir por su cuenta, inaugurar y popularizar la Fiesta del Árbol, arraigada hoy en todos los países cultos».

Francisco González Díaz (Genealogías Canarias)
Al margen del revés a la vanidad personal, el ayuntamiento destinatario de la misiva del conocido como "Apóstol del Árbol" era la capital insular, entonces regido por Juan Verdugo Pestana, al que sucedería al siguiente año Ambrosio Hurtado de Mendoza, de los "patrióticos" opuestos antes a los "leoninos" y en estos años atraídos por Fernando León y Castillo, donde se curtían Francisco Gourié Marrero y José Mesa y López quienes esperaban la oportunidad para dar el salto a las consejerías del Cabildo y a las concejalías del Ayuntamiento de Las Palmas a las que ambos aspiraban para iniciar su carrera política, meta que alcanzarían algunos años después con el decidido apoyo de Bernardino Ponce Martín, heredero político de su padre Rafael Ponce Armas en el Partido Liberal Monárquico. Mientras tanto, forjaba sus habilidades y manejos políticos en el ámbito de la pequeña y laboriosa ciudad de Arucas, experiencia que acumulaba para cuando llegara a su meta en la capital insular, recelando de la mayor presencia pública de Ramón Madan Uriondo.