sábado, 7 de marzo de 2015

1850 Construcción de la Escuela de Primeras Letras

En enero accede a la alcaldía Luis Ponce Ponce, de nuevo el hermano del anterior. Ya parece confirmarse que la alternancia en la alcaldía será dentro de miembros de la familia, no permitiéndose en ningún momento que algún atrevido "Progresista" asome por allí, pues son las dinastías de la familia las únicas con derecho a sucederse en este pequeño "sultanato" de la Villa de Arucas. En ello se cifra su futuro.

Por desgracias, en este mandato no podrá lucirse en su perfil populista, y tampoco creemos exteriorizara alegría cuando el 2 de Junio de ese año quedó colocado en la torre nueva de la iglesia el hermoso reloj fabricado por John Moore & Sons, de Clerkenwell (Londres) pagado por la Heredad. Como ya se ha dicho, hubieron muchos "aguatenientes" que se opusieron a ello, y entre ellos algunos importantes políticamente como Alfonso Gourié Álvarez-Conde, el Conde de la Vega Grande y los Manrique, que aunque no estuvieran en el censo de la Villa de Arucas.

Mucha “tierra de Francia” va a necesitar el alcalde para lograr que la fisura abierta entre los ricos "aguatenientes" y los pequeños herederos que promovieron la torre nueva para reloj se cerrara totalmente. Unos con tantos excedentes de agua y otros a los que la dula que tenían no bastaba para regar sus secas tierras.

Se intentaba poner coto a los abusos de los grandes herederos y por parte de La Heredad se tomó un acuerdo a tal fin antes de la puesta en marcha del reloj que medía el tiempo de la azada «El procedimiento de rematar, día por día, volvió a ser reforzado en 21 de Abril de 1850, en que se le fija el precio máximo de cuatro pesos por azada, acordándose también que una comisión determinase a quién se daba el agua, caso de ser más de uno los que a este límite llegasen y que, un día por semana, se hiciese un remate entre los más pobres, determinación, esta última, suspendida por abusos, en 19 de Mayo de 1867».
Edificio remodelado donde estuvo la Escuela de Primeras Letras

Por acuerdo de la sesión municipal del 2 de junio el ayuntamiento acuerda la construcción de la primitiva casa-escuela en la intersección de la calle Real con el callejón de Grajería, para albergar la Escuela de Primeras Letras, en cumplimiento de la testamentaria de los Canónigos Vicente Antonio de Armas y José Fernández Abad que habían dejado con este fin unas tierras y casas en Trasmontaña.

Mientras tanto el cura ecónomo José Antonio Rivero Mireles seguía empeñado en ganarse por ostentación su titularidad y no dudó en abrir la caja de la parroquia para mayor esplendor «El día 14 de Agosto de 1850 se puso en uso el bello copón dorado del comulgatorio, para lo que se pusieron en el mismo sagrario unas cortinas nuevas muy bonitas. El copón se mandó á buscar á París y puesto en Arucas costó 121 duros y un tostón.- (El que había hasta entonces lo compró el Sr. Obispo por 666 rvon. 32 mro. según las cuentas de fábrica de aquel tiempo.) Se mandó a buscar por mediación de Don Luis Yobard.- Las Palmas».

Se estaba preparando el ecónomo para la gran celebración de su nombramiento real «Con fecha del 18 de Noviembre de 1850, en virtud de Real Cédula del 21 de Octubre del mismo año se erigió en Beneficio Curado de Real presentación el curato amovible de esta Villa, cuya función se hizo en esta Parroquia con toda solemnidad el día de Ntra. Sra. de la Candelaria, Domingo dos de Febrero de 1851. En virtud de lo cual el Iltmo. Sr. Codina Obispo de esta Diócesis con fecha de 20 de Octubre de 1850, sacó á concurso por oposición las Parroquias de Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria; y habiéndose presentado á concurso el ecónomo de esta Parroquia D. José Rivero Mireles, tras lúcidos ejercicios obtuvo Real cédula de Dª. Isabel 2ª con fecha de 8 de Abril de 1851; en consecuencia de lo cual el Sr. Gobernador Ecco. Dr. D. Cristóbal López, por ausencia del Sr. Codina que está haciendo la visita pastoral al Sur de esta Isla, le despachó el título de cura beneficiado de S. Juan Bta. de Arucas en 13 de Mayo del mismo año, tomando posesión del mismo el 15 de dicho mes y año á las cuatro de la tarde. Diéronle posesión el Sr. Cura de Firgas D. José Quintana y D. Pedro Regalado Hernández Pbro. notario ecco. de esta Parroquia».

viernes, 6 de marzo de 2015

1849 Llega la cochinilla, el reloj y el cemento

Al iniciarse este año, aun cuando continuaba al frente del ayuntamiento el alcalde Antonio José Ponce Ponce, el último año de la primera mitad del siglo XIX en Arucas no fue un año cualquiera por distintas noticias. La más importante es que en el quinquenio que cierra, las islas ya despuntaban en la exportación de la grana cochinilla, alcanzando 1.506.086 libras frente a los 3.376.000 de Oaxaca (México), el único  e histórico recolector y exportador desde un siglo atrás, y tan sólo a veinte años desde su introducción en las islas le había nacido un serio y fuerte competidor y más cercano a Europa.
Detalle de fotografía (Fedac)
La aclimatación de los nopales, aquí rebautizados como tuneras, fue fácil, con poca agua, calor abundante y terrenos fértiles sin ser profundos, pudiendo darse en cualquier arrifal donde sólo vivían tabaibales y lagartos, desde la costa hasta la cumbre. Se había encontrado un cultivo que sustituía al vino que había entrado en una profunda crisis motivando una fuerte emigración con destino a Cuba y otros soñados paraísos americanos de ultramar. En ocasiones familias enteras habían tenido que abandonar Arucas.

La producción que era exportada en su gran mayoría al puerto de Marsella, desbordaba todas las expectativas. Los sacos conteniendo las distintas modalidades de la grana, bien fueran negras, grises, plateadas y madres, salían de los distintos secaderos en carretas con destino al muelle de Las Palmas. La abolición de las leyes proteccionistas en Inglaterra, el libre-cambio inglés, vino a favorecer la exportación de la cochinilla canaria libre de gravámenes con destino a Londres e influiría para emular la norma en origen con la pronta implantación del Régimen de Puertos Francos o Franquicias canarias.
Detalle (Fedac)

También este año terminaba de fabricarse por  John Moore & Sons en Clerkenwell (Londres), el reloj que iba a colocarse en la torre que La Heredad había construido en el ángulo Sur de la fachada de Poniente de la iglesia parroquial y que desde su terminación el 8 de mayo de 1847 esperaba su llegada. Aunque no funcionó hasta el 2 de junio de 1850, la terminación del reloj consolidaba la esperanza de que por fin las horas de las azadas de aguas fueran equitativas y acabaran con los abusos de los aguatenientes que se opusieron a su construcción.

No hemos de despreciar la importancia que tuvo un nuevo material en la construcción de la red de acequias de La Heredad, que permitiría tanto su mayor impermeabilización y facilitaría la reducción de las mermas en tantas tornas, quebraderos y cantoneras donde las filtraciones alimentaban muchas pozas que cultivaban clandestinamente berros.

En todo caso la clandestinidad en los escapes y rebosos de las cantoneras y tornas era hasta este tiempo permitida como parte de la retribución de los profesionales nombrados por La Heredad según nos cuenta la crónica «Debe saberse que, hasta poco más o menos el año 1850, los sueldos de los acequieros se pagaban en especie, (¡el numerario, en tales tiempos en Arucas, debió de ser cosa rara!) y así, la Junta de 26 de Enero de 1834 determina como sueldo o haber de los acequieros i15 fanegas de millo al año! Pagadero por los herederos y dueños de predios, con relación a las aguas que cuidaban o hacían para tales predios. Por lo visto estos proletarios no tenían más necesidad que la del “gofito” (¿cómo se las arreglarían, por ejemplo, para comprarse las “naguetas”? Pues, no de otra manera que vendiendo para ello y demás necesidades, parte del millo)».

Cantonera (Eliú Pérez)
En este año La Heredad además de comprar un arca de hierro para custodiar sus dineros, adoptó el acuerdo de experimentar e innovar «Para otras obras, comprar al Conde de la Vega Grande ¡2 barriles de tierra de Francia! (cemento), primera noticia en la Heredad del empleo del por entonces novísimo material, que en adelante habría de consumir por miles de barriles y de sacos».

La denominación “Tierra de Francia” se debe a la nacionalidad de quien es considerado el padre del cemento con el sistema de fabricación que se sigue empleando en la actualidad, el investigador francés Louis Joseph Vicat. En sus publicaciones de 1818 (Recherches experimentales) y 1828 (Mortiers et ciments calcaires), proponía y refería su fabricación por medio de mezclas de calizas y arcillas en las proporciones convenientes y conjuntamente molidas. Fue conocido como el sistema de fabricación de vía húmeda, si bien el prototipo del cemento moderno fue producido a escala industrial por Isaac Johnson, cuando en 1845 logró conseguir temperaturas altas suficientes para clinkerizar la mezcla de arcilla y caliza empleadas como materia prima. Nueve años después Vicat estudió la acción destructiva del agua de mar sobre el mortero y el hormigón de especial interés para las islas.


jueves, 5 de marzo de 2015

1848 De los caminos vecinales, de la nueva imagen de san Juan y de un santo caminante

La relativa pacificación política alcanzada por el gobierno del Estado en la segunda presidencia de Ramón María Narváez Campos, después de sucesivos cambios, que se reafirmaría con la neutralización de los movimientos revolucionarios de este año, permitió de alguna manera que la administración pública se ocupara de sus verdaderas competencias en materia de infraestructuras, y en particular en inventariar su situación. En este año el ayuntamiento de Las Palmas, del que dependía el ayuntamiento de Arucas en aquellas competencias que no eran propias en el estado centralizado de entonces, emitió instrucciones para que se confeccionara por todos los ayuntamientos de la isla un Estadillo del Itinerario General de los Caminos Vecinales de carácter público.

En este primer estadillo en el término de Arucas se recogen la mayoría de los antiguos caminos reales, unos como caminos carreteros para la circulación de carros o carretas, de una anchura mínima entre 3 y 5 metros para permitir el cruce de dos carretas, y salvo el caso del viejo camino de los ingenios que ascendía por el Lomo de san Pedro, con rampas que no superasen entre el 12 y 14%, para que las bestias pudieran superarlas. Otros eran caminos de herradura, para el paso de animales de carga, algunos con fuertes pendientes por lo agreste del terreno, y de un ancho entre 2 y 4 metros los mayores y 1 y 2 metros los secundarios.
Detalle del mapa de Von K v Fritsch de 1860 (J. Tous)
Los caminos carreteros se construían tras la explanación del terreno en su trazado, superponiendo después una capa de tosca machacada y compactada y sobre ella un especial empedrado continuo, con guía pétrea central y transversal espaciada, para permitir el paso de las pesadas carretas y minimizar la propia erosión por el efecto de las lluvias, para lo cual disponían de drenaje longitudinal como cunetas, y para el drenaje transversal, pontones, tajeas y alcantarillas. Muchos de ellos con el paso de los siglos, más intensamente en el final de la segunda mitad de este siglo, se convirtieron en algunas de las carreteras, nombre que procede etimológicamente del anterior.

Los caminos de herradura también solían estar empedrados en las pendientes y en el llano disponían también de cunetas más rudimentarias pero menos empedrado. En ambos tipos de caminos se encontraban lugares de descanso, cercanos a las fuentes naturales, y cuando se cruzaban dos o más siguiendo una antigua costumbre de los franciscanos se clavaba en el lugar una cruz de madera o piedra.

El ayuntamiento de Arucas incluyó en el estadillo, la localización de los  distintos caminos, añadiendo algunos no tan antiguos que se habilitaron como alternativas a otros preexistentes. Todos estos caminos serían actualizados y calificados por las Diputación Provincial en 1865.

El Camino de la Costa, como parte del viejo Camino de Gáldar, se iniciaba en el barranco de San Andrés donde se encontraba el fielato por ser la frontera jurisdiccional con Moya, atravesaba dicho pago, la Costa del Bañadero, Trasmontaña y Montaña de Cardones, hasta el barranco de Tenoya, donde penetraba en la jurisdicción bajo la competencia del ayuntamiento de San Lorenzo.

El Camino de Firgas, antiguamente llamado Camino de los Ingenios, venía desde la Cruz de los Agustinos en Firgas y entraba en la jurisdicción de Arucas por la Caldera, lomo de san Pedro, Goleta, Cerrillo, casco de la villa, La Fuentecilla, caserío de san Francisco Javier hasta el puente de Tenoya ya en la jurisdicción también de San Lorenzo. En su inicio estaba el antiguo camino real o Camino de las Arenas, que se adentraba por las medianías en la jurisdicción de Arucas rodeando la Hoya del Arco por el Llano de las Altabacas y Llano de los Cobezos para, tras pasar la Fuente del Laurel, llegar a la Cruz de Castilla donde confluía con el Camino a Teror.

El llamado Camino de Teror salía del casco de Arucas, por la Zanja en las Vegas, Visvique, los Portales y Fuente del Álamo para llegar también a la Cruz de Castilla, donde se introducía en la jurisdicción de Teror por El Palmar. No se incluyó aquí el más antiguo camino que desde la Fuentecilla y Barretos, por la Santidad, por la falda naciente de la montaña de Riquiánez llegaba también a la Cruz de Castilla, y que fue quedando desplazado conforme el humedal de las Vegas de Arucas fue aprovechado para el cultivo.

El último mencionado enlazaba en la Santidad y en dirección hacia el norte con el Camino de los Guirres, que discurría sobre el lomo del Albercón, Los Guirres y al llegar a Montaña de Cardones se unía en el Valle al Camino de la Costa, si bien aparecía descrito iniciándose en el casco de Arucas.

En la Cruz de Castilla convergía también el antiguo Camino de La Fuente del Hierro, que saliendo del pago del Cerrillo, los Callejones y lomo Jurgón llegaba a la Fuente del Álamo.

Camino Viejo o del Árbol Bonito (Fedac)
Se incluía también el Camino de Cruz de Pineda, también conocido como Camino Viejo por considerarse de la época prehispánica, que saliendo desde la ermita de san Sebastián, por la Acequia Alta bajaba a la Hoya de la Campana, Las Hoyas e Hinojal hasta la Cruz de Pineda enlazando con el Camino de la Costa. Este a su vez tenía una variante llamada Camino del Trapiche que bajando por el Hinojal atravesaba el barranco de los Palmitos para llegar a su destino, comunicándose con el Camino de la Costa a través de un sendero que bajaba hasta el Bañadero.

Habían también otra serie de caminos de herradura, quizás el más antiguo el de Trasmontaña, que unía el Camino de la Costa  con el casco de Arucas a través de Meleros y Hoya de san Juan, con variantes de antiguos caminos prehispánicos como el de la Cruz, el de la Fula donde hubo también un fielato o el de las Cuevecillas.

El 7 de febrero se propuso la construcción de un nuevo camino desde Quintanilla al Trapiche para salvar el difícil paso invernal en la Costa del Bañadero, y conectando con el Camino del Trapiche para llegar al antiguo Camino Real a la Ciudad por el barranco de los Palmitos y el Hinojal.
El tránsito por el barranco de Los Palmitos fue de singular importancia para los aruquenses (fotog. Eliú Pérez)
«Abrir un camino en la ladera que llaman Quintanilla. Comienza en el extremo de la Hacienda perteneciente á los representantes de D. Domingo Guerra, contiguo al barranquillo que nombran del Tarahal á salir al pago de los Trapiches con dirección á la ciudad de Las Palmas, cruzando por este pueblo y facilitando la mejor comodidad de los tranceuntes que de los pueblos del Norte como son los de Guía, Galdar, Agaete y aún los que de la isla de Tenerife saltan por la primera tierra que tengan que viajar para esa ciudad y de ahí para aquellos, especialmente en la estación del invierno en que el actual camino de la Costa se pone casi intransitable por su escabrosidad, teniendo asi mismo que atravesar el barranco que nombran de Tenoya, en el cual por no haber puente ni calzada por aquel punto han sido muchas las víctimas de su corriente, cuando por la inversa, abierto que sea el nuevo camino pasarán los viajeros por el hermoso puente construido pero en un punto mucho más alto; por los caminos más llanos y pasando por este pueblo que colocado en el centro de la distancia que separa á las indicadas poblaciones».

El 22 de febrero de 1865 el Boletín Oficial de Canarias publicó el inventario oficial de los Caminos Reales, clasificándolos según su importancia y acabado, incluyendo a todos los correspondientes a la jurisdicción de Arucas con la categoría de “Primera”, que partiendo del pueblo llama:
·  De Teror, de 1/2 legua con dirección Sur «Pasa por los portales, en dirección á la Cruz de Castilla ó Barranquillo del Pino donde enlaza con el que viene de Teror».
·  La Costa, de 3/4 legua con dirección Noroeste «Llega hasta el Barranco de S. Andrés donde se divide en tres ramales. Uno que se dirije al Caserío de Montaña Cardones, Otro al Caserío de Trasmontañas. Otro al del Cardonal».
·  Firgas, de 1/2 legua con dirección a Poniente «Pasa por los Pagos del Cerrillo y Goleta terminando en el Alamillo, donde empalma con el que viene de Firgas.
·  Del Trapiche, con dirección Noroeste «Llega hasta el Caserío del Trapiche».
·  De la Fuente del Hierro, con dirección de Poniente «Pasa por el pago del Cerrrillo hasta la fuente del Hierro».
De los tres ramales mencionados en el Camino de La Costa distingue del de Trasmontaña los caminos alternativos hacia sus destinos de Montaña Cardones y el Cardonal sin pasar por Cruz de Pineda, a través del viejo camino de Las Salinas más cerca de la costa.

Detalle del mapa de Manuel Pérez Rguez, conocido como de Las Escuelas, de 1897 (J.Tous)

Después de las calamidades derivadas de la hambruna de los años anteriores, cuando comienzan a darse las primeras cosechas ayudadas por las lluvias, los sentimientos de agradecimiento se confunden con la religiosidad por la que viene marcada este año en Arucas.

El ecónomo José Antonio Rivero Mirelles, al que habían ordenado que «se repartiera entre los necesitados, todos los fondos de la Iglesia y de las Hermandades», en el ejercicio provisional del mando de la parroquia había reservado «el producto de la venta de parte de la plata que cubría las andas y dosel procesionales, valioso donativo de Don José Alvarez de Castro» para que se tallara en Málaga una nueva imagen de san Juan Bautista que costó 150 duros, y cuyos gastos de embalaje y portes fueron 33 pesos y seis reales de vellón, para sustituir otra pequeña y bella imagen de san Juan Bautista «con su diadema de plata dorada, vara de cruz, estandarte, libro y corderito de plata sin dorar» con casi dos siglos de antigüedad.

Unos días antes de su festividad, la nueva imagen fue sacada de su embalaje en el pago de San Francisco Javier y traída en procesión hasta la parroquia «con acompañamiento de todo el pueblo», exponiéndose a la pública veneración el «domingo 23 de junio de 1848 por la mañana, antes de la misa mayor», sencillamente porque era de tamaño mayor y la imagen del pequeño “sanjuanito” «la colocaron en un anejo de la iglesia, siendo más tarde trasladada al cementerio, para decorar el panteón eclesiástico».

El día 18 del siguiente mes, mayor religiosidad nos describe con todo detalle la crónica «Varias mujeres de este pueblo salieron al amanecer en dirección a Las Palmas, para vender almidón. Así que llegaron al sitio denominado hoy "Camino de las tunerillas", mirando ya a las Rehoyas, notaron a lo lejos una multitud de mujeres con mantilla y traje de fiesta, que venían por aquella senda en contraria dirección.

Creyeron al principio que sería el acompañamiento de alguna boda o bautizo celebrado en Las Palmas. Pero su admiración y extrañeza fueron mayores cuando, al verlas pasar notaron que venían como presididas por un sacerdote pequeño, moreno, lleno de carnes, ligero de andar; con manteo y sombrero de teja; que en alta voz, con acento catalán y recogida la mirada, venía con ellas rezando el santo rosario. A una de las acompañantes preguntaron nuestras paisanas quién era el "curita" aquel; a lo que con muchos aspavientos de admiración y entusiasmo les contestó: "¡Ay, no saben ustedes la cosa tan buena que hoy les va a llegar a Arucas...! ¡Ha venido de pa fuera...! ¡Los hombres no pasaron de las Rehoyas, pero nosotras le seguiremos hasta Arucas. Allí predicará esta noche... Un Santo! ¡Es un santo!».

Se hablaba del cura Antonio Mª Claret Clará nacido en la villa de Sallent de Llobregat, a quien la Congregación para la Propaganda de la Fe le había concedido el cargo de “Misionero Apostólico” y a quien durante la violencia anticlerical que este año hubo en Aragón, la congregación le pidió que no anduviera por los pueblos y caminos por su propia seguridad. Cuando su encierro voluntario «fue invitado por un sacerdote aragonés llamado Buenaventura Codina, a partir con él a las Islas Canarias, donde acaba de ser nombrado obispo. El P. Claret partió entonces con el nuevo obispo a Canarias, predicando por todas las islas, y congregando a una gran multitud en torno suyo para escucharle y pedir consejo de tan sabio sacerdote». Tras pasar unos veinte años en Cuba donde fue nombrado arzobispo, vuelve a España siendo nombrado confesor de la reina Isabel II, donde tuvo muchos enemigos y detractores con acusaciones contradictorias en cuanto a su influencia política y su proximidad a la reina.


miércoles, 4 de marzo de 2015

1847 El segundo año de la gran hambruna

En la línea política trazada el año anterior por el alcalde Antonio J. Ponce Ponce, en la sesión del 20 de mayo de este año, otro acuerdo más singular: «Ante oficio del Primer Inspector de Contribuciones de esta Ysla. Nicolás Carratalá, del 12 del corriente, se dispuso que por el Sr. Presidente se oficie a dicho Sr. manifestándole que la causa de haber transcurrido los meses vencidos de este año, sin que se hayan cubierto los indicados débitos, ha sido en que la extraordinaria miseria experimentada en esta jurisdicción desde fines del año anterior, ha imposibilitado de tal manera a un gran número de contribuyentes, de toda clase de recursos, sin poderles exigir de manera alguna sus respectivas cuotas».

La hambruna que asoló Arucas desde finales de 1846 y todo este año, terminó por marcar para la historia como “año del hambre”, de muy malas cosechas durante el que algunos se vieron obligados a comer pencas de tuneras, como ya se ha dicho, o tomar infusiones de afrecho. La hambruna fue intensamente padecida por la población más necesitada por su condición de pobres, y en particular los datos de fallecimientos de niños, diezmados por las enfermedades debidas a las desnutrición, dando registros de sesenta niños de hasta los diez años por cada cien finados.
Pintura de Diego Velázquez
Entre otros remedios nos cuentan las crónicas que «El gobernador Eclesiástico, Pedro de la Fuente,  ordenó que se repartiera entre los necesitados, todos los fondos de la Iglesia y de las Hermandades aquí establecidas. El ayuntamiento acordó donar 120 fanegas de trigo y ordenar que en las tahonas se vendiera el pan al costo».

El bienio de 1846 y 1847 fueron dos años de gran hambruna en Arucas como ya se ha descrito, también en Firgas y en muchos otros lugares de las islas. Así lo recogía Agustín Millares Torres como un hecho de singular importancia histórica «1846- 1847. Declaróse de repente un hambre desoladora que hizo perecer en la Gran Canaria más de 3.000 personas, a pesar de la inagotable caridad de sus habitantes». Curiosamente en ese mismo bienio aconteció también la gran hambruna de Irlanda, allí también por el desabastecimiento y pérdidas de las cosechas. En dicha isla fue de tal magnitud que “alimentó” el odio hacia los ingleses y el nacimiento de un profundo sentimiento nacionalista pues provocó la muerte de casi un millón y medio de personas.

También allí hubo derechos torcidos que premiaron con un título de “Sir” al secretario del Tesoro Charles Edward Trevylian que se atrevió a decir «El gran mal al que tenemos que enfrentarnos no es el mal físico del hambre, sino el mal moral del carácter egoísta, perverso y turbulento del pueblo», convirtiendo al pueblo en su su gran enemigo. En Arucas, que sepamos nadie emitió una frase tan degradante, tan perversa. Pero sus actos rigiendo los destinos municipales lo eran sólo preocupándose por sus exclusivos intereses, ignorando y haciendo más invisibles a los que padecían la hambruna.

martes, 3 de marzo de 2015

1846 Los aguatenientes y el reloj, la hambruna con alta mortandad infantil y el alcalde a por el título de "villa"

Quemado de tantas "velas" de la parroquia Luis Ponce Ponce, toma el relevo otro de la familia. Es así como en febrero el alcalde es de nuevo Antonio José Ponce Ponce, mandato que va a tener importantes hitos en la historia del municipio de Arucas, uno importante para el justo reparto de las aguas de la Heredad, otro calamitoso y otros paradójicos e interesados.

Siguiendo ese orden, el hecho importante es el comienzo el 2 de Junio de la construcción de la torre nueva en la que se instalaría el reloj de la Heredad. Se materializaba así la propuesta que en abril presentó Miguel Suárez Ponce a la Junta de la Heredad, dada la necesidad de establecer un patrón horario para medir las azadas de agua en el reparto a los herederos que tanto conflicto venía suscitando y a tal fin propuso la construcción de una nueva torre en la iglesia para la instalación de un reloj.

La propuesta que parecería loable, tuvo una la total oposición de un grupo de herederos: Antonio Navarro, Juan Antonio Guerra, Juan Gabriel González, vecino de Firgas, Antonio Sicilia, Juan Melián Caballero, apoderado del  Marqués del Buen Suceso, Mariano Collina, apoderado de Benigno Mandillo y  Virginia Gourié de Mandillo, Julián Torón, vecino de Las Palmas, representante del Conde de La Vega Grande, Pedro Moreno Lezcano, José Suárez González y Agustín Suárez, vecino de Teror, representante de Agustín Manrique. «La mayor parte de ellos eran representantes de Herederos, por lo cual no podían tomar decisiones propias, ya que solo eran administradores de altas personalidades de esta provincia».

Los que se opusieron llegaron a dar cuenta del acuerdo al Jefe Político, quien se dirigió al alcalde para que se anulara tal acuerdo y se paralizara cualquier inicio de obra. Como la Heredad por acuerdo mayoritario siguió adelante con el acuerdo, se llegó a decir por los mismos oponentes que el coste de esta propuesta podía superar los fondos de los Secuestros de la Heredad, y ellos no estaban dispuestos a pagar cantidad alguna. En el ambiente se sabía que todos tenían en las dulas de reparto de aguas más azadas que las necesitadas por sus tierras, y las que no utilizaban las ponían a la venta al mejor precio a otros agricultores. Eran sencillamente "aguatenientes", que además controlaban a los acequieros para cerrar con la torna la boquera de la cantonera o de la atarjea antes de cumplirse la hora que medía la azada, cuestión que había ocasionado conflictos y que se intentaba solucionar con el reloj patrón.  

Dicen las crónicas que el coste de la torre que fue 77.668 reales de vellón, pagado en su totalidad por la Heredad. Con una altura de 22 metros y diseño del joven aruquense Gregorio Guerra Rodríguez, fue construida por el maestro de obra Rafael Henríquez Marrero, padre de Norberto Henríquez.

En relación con el asunto calamitoso, ya en la primera sesión extraordinaria del ayuntamiento, 31 marzo, se trata de la situación de miseria, calamidad y hambruna que padece el municipio «... por la falta de lluvias, pérdida de las cosechas y gravámenes de contribuciones... ». Cuentan las crónicas de la evolución de esas primeras y leves notas del consistorio que «al final del año 1846 se propagó una maligna epidemia que consistió en hambre violenta, insaciable. Tanto que acabando de comer los atacados, volvían a sentir hambre, como si no hubieran comido. A esta calamidad se añadió la de haber sido escasa la cosecha en el año anterior, por lo que no faltó quien llegase a comer "pencas de tunera", raíces de helecho y otros "comestibles" semejantes. Esta enfermedad continuó ha pasado el mes de abril quedando extinguida por completo cuando estaban cercanas las fiestas patronales».

Los estudios demográficos realizados siglos después sobre bases estadísticas, llegan a conclusiones de calamidad pública. Sin ningún tipo de asistencia médica ni sanitaria, las capas populares y, en particular, los niños fueron lógicamente los más diezmados por las enfermedades inexorables que suelen acentuar su morbilidad en todos aquellos organismos previamente debilitados por la desnutrición. A nada menos que un 60 por 100 de los finados asciende el coeficiente de niños sepultados en 1846 con edades comprendidas entre cero y diez años. Si es preocupante para una población que la tasa de mortalidad casi se duplique, más preocupante es que el 60 por ciento de los fallecidos sean niños, pues además de su contenido humano y social, supondrá la interrupción del crecimiento vegetativo de la misma.
Detalle (Fedac)
Todo ello a pesar de que se intentó mitigar su efecto cuando el gobernador Eclesiástico ordenó que se repartiera entre los necesitados todos los fondos de la Fábrica parroquial y de las cofradías, donando además el ayuntamiento 120 fanegas de trigo y ordenar que en las tahonas se vendiera el pan al costo. Fue una hambruna que castigó a toda la isla registrándose unos 3.000 muertos, pero en el pueblo de Arucas cuyo sustento era la agricultura fue de enormes proporciones.

Y con todo este panorama desolador de calamidad pública, en la que el ayuntamiento se limitó a conseguir que algunos agricultores regalaran 120 fanegas de trigo de las que tenían en sus silos, sus preocupaciones y ocupaciones iban en otras direcciones. Todo el empeño del alcalde Antonio José Ponce Ponce y sus regidores municipales se centró en obtener el título de Villa para el pueblo de Arucas, fundamentando la solicitud en su gran número de vecinos, unos cinco mil habitantes contando los colonos cosecheros, y ello pasando de puntillas e ignorando que en ese momento estuvo a punto de duplicarse la tasa bruta de mortalidad,  que terminadas las cosechas, los efectos de la hambruna y la fuerte emigración, los estantes podrían quedar en unos 3.500. También se fundamentó en su gran desarrollo agrícola, y no se cultivaba nada por la gran sequía, al margen que Arucas siempre tuvo importantes cambios de ciclos en sus aprovechamientos agrícolas, de donde el sector primario era de grandes variaciones. No extrañaría nada que en esta meta muchos fueron los que se sumaron para conseguirlo.

Podría pensarse que tal meta de obtención del título de Villa respondía exclusivamente a un capricho del Alcalde o un sentimiento egotista de Arucas, que también, pero la realidad era muy distinta. Los cambios operados en la legislación municipal hicieron dependiente al ayuntamiento de Arucas del Jefe Político, en este caso, dependían del Ayuntamiento de Las Palmas para determinadas decisiones. Y había temas pendientes de gestión de indudable importancia para los burgueses aruquenses, sencillamente la subasta de los bienes desamortizados e incautados por el Estado.

Sencillamente porque la división de los lotes a subastar se encomendó a comisiones municipales, cuestión que el atributo de Villa podría despejar, y así fue como estas comisiones se aprovecharon de su poder para hacer manipulaciones y configurar grandes lotes inasequibles a los pequeños propietarios pero en cambio asumibles su pago por los nuevos burgueses, que ya estaban haciendo "cajas" muy adineradas que poder comprar grandes y pequeños lotes. De esta forma los pequeños labradores no pudieron acudir a las subastas de tierras y aguas que fueron rematadas por burgueses adinerados, como años más tarde se verá. Este mecanismo de manipulación impidió el éxito de la reforma agraria con una mayor distribución de la propiedad de la tierra.

Nótese donde estaba el verdadero interés de la corporación cuando en el acuerdo remitido al Ayuntamiento de Las Palmas se deslizaban las palabras «gravámenes de contribuciones» (destacadas por nosotros en bastardillas), que son las cargas fiscales cuyos padrones confecciona el ayuntamiento y que se aplican a los contribuyentes que formarán el censo electoral, sin relación alguna con la situación de hambruna, porque el propietario agrario tiene años buenos y años malos, cosechas abundantes y cosechas escasas, y así ha sido siempre la regla de esta actividad primaria, sin necesidad de medidas de gracia fiscales. Los regidores municipales de Arucas se ocupaban más de los efectos desfavorables sobre el sector de los propietarios agrícolas, entre los que ellos mismos se encuentran, y así argumentan la prórroga o exención del pago de las contribuciones.

Que no sea un comentario mal intencionado lo prueban los acuerdos que en sesiones posteriores adopta el ayuntamiento bajo el mandato del alcalde Antonio José Ponce Ponce. En la sesión del 2 de julio el acuerdo dice: «Igualmente se acordó se fije un bando para que todos los deudores al Pósito comparescan a pagar sus respectivas deudas y de los primeros ingresos páguese el contingente de todos los años que se adeudan y que tantas veces ha reclamado el Sr. Jefe Superior Político, a quien se ofician manifestándole lo conducente de este acuerdo, con objeto de que entre tanto se verifica la cobranza que será en el corriente mes se sirva conceder el oportuno permiso».

El epitafio de este anal nos resumiría  «... el tinglado de la antigua farsa, la que alivió en posadas aldeanas el cansancio de los trajinantes, la que embobó en las plazas de humildes lugares a los simples villanos, la que juntó en ciudades populosas a los más variados concursos ...» que nos describe Jacinto Benavente en su obra "Los Intereses creados", escenificado en la ahora nueva villa de Arucas.

A un lado, los que buscan el reparto equitativo de las aguas del heredamiento a través de un reloj patrón, al otro, los "aguatenientes" que se oponen al reloj para seguir especulando en la torna; a un lado los pobres invisibles que padecen la hambruna por el desabastecimiento, contemplando impotentes como se lleva a la tumba a gran parte de sus retoños, y al otro lado, los aburguesados políticos buscando el título de "villa" para alcanzar más competencias municipales que les permita condonar impuestos y confeccionar los lotes de los bienes que han de subastarse. Resumiendo, a un lado, los que luchan por la justicia social, y al otro, los que prosperan con la injusticia social.


lunes, 2 de marzo de 2015

1845 De las velas negadas a los regidores y de los maestros de escuela


COMPETENCIAS MUNICIPALES: LEY DE 8-ENE-1845
1. Ejecutar las leyes de la Administración superior.
2. Adoptar medidas de seguridad.
3. Activar y auxiliar el cobro y recaudación de las contribuciones.
4. Desempeñar las funciones relacionadas con los siguientes ramos de la Administración: Reemplazos del ejército; Beneficencia ; Instrucción pública; Concursillos de maestros; Estadísticas.
5. Publicar bandos.


Por si fueran pocos los líos en la confección de los padrones fiscales, ni las fiestas patronales de este año resultan agradables, cuando los desaires del párroco se manifiestan públicamente: «El párroco se negó a que por parte del sacristán y monaguillo, se diesen las velas a la representación del Ayuntamiento como era preceptivo. Ello supuso un arresto de tres días, impuestos por el alcalde a dichos ministrantes, por la falta de respeto que tal actitud produjo».



Pese a tantos disgustos, no perdía el tiempo Luis Ponce Ponce, y alguna fórmula legal buscó para desvincular bienes de la segunda capellanía de Juan Mateo de Castro que administraba para vender el 24 de noviembre a su hermano Salvador J. Ponce Ponce las 9 fanegas de tierras labradía y "arrifes" bajo de riego pero sin agua propia en la Hoya de Aríñez por 33.751 reales de Vellón, y ello sabiendo que estaban anotadas en el libro de la parroquia, conforme a la voluntad del fundador: «las tierras que gozo y poseo en la Hoya que dicen de Aríñez en dicha villa de Arucas que son labradías, y entiéndase solamente en las tierras que son de riego y están en la acequia del Pino para abajo». Algún calificativo le dedicaría el párroco José Antonio Rivero Mireles, dado que una cosa es que la incaute el Estado y otra que se la apropie el administrador.

Desde 1839 venía ejerciendo de maestro interino el presbítero Pedro Regalado Hernández Armas, que era a su vez coadjutor del ecónomo José Antonio Rivero Mireles. Cuando se convoca en este año el concurso para cubrir en propiedad la Escuela Pública, obtuvo el título de Maestro Superior el cadete de Milicias Provinciales Pantaleón Diaz Suárez, quien inmediatamente solicita al ayuntamiento la rectoría de la escuela, hecho que inquietó a los poderes fácticos

Inmediatamente el nuevo alcalde Domingo Rodríguez Barbosa trasladó una solicitud a la Junta o Comisión Local de Instrucción Pública, órgano al que pertenece el ecónomo de la parroquia y concejales, alegando el buen hacer del coadjutor Pedro Regalado Hernández Armas como maestro interino en el que decía que «El Presbítero Hernández se halla igualmente adornado de mayor número de conocimientos, que el  que puede exigirse para que la instrucción primaria produzca los copiosos frutos...», y concluía que «Para esta Corporación seria pues sumamente doloroso el tener que renunciar a tan bellas cualidades, si se viese en el caso de hacerla para acatar la ley, porque en el Presbítero Hernández faltase algún requisito legal».



La inmediata respuesta de la Junta Local es determinante cuando garantiza el puesto al coadjutor y exhorta las disculpas al opositor al concurso y titulado maestro diciendo «... debe proveerse en el Presbitero esclaustrado D. Pedro Regalado Hernández, que al presente la regenta con el carácter de interino, y que en orden al suplicante D. Pantaleón Diaz, se le den las debidas gracias por su buen deseo en utilizar sus conocimientos en beneficio de este pueblo, y que se le tenga presente para cuando se cree el Magisterio de Escuela Superior, proporcionados que sean los medios dé sostenerlos...». Curas y políticos se sumaban para controlar la instrucción pública no sea se enseñara demasiado a los vecinos.


domingo, 1 de marzo de 2015

1844 La erección de la parroquia de Firgas agudiza los conflictos ayuntamiento-parroquia y entre regidores

Pero las relaciones del alcalde Luis Ponce Ponce con el párroco accidental José Antonio Rivero Mireles a raíz del expediente de segregación de la parroquia de Firgas  se iban a complicar muchos más cuando recibe la respuesta oficial a sus alegatos pretendiendo ganar tiempo. La Junta Auxiliar de Gobierno de la Provincia de Canarias en Tenerife con fecha 30 de enero le ordena y previene «como lo hago cumpla con lo que anteriormente había dispuesto la espresada Junta de Gobierno, referente a que incluya en el mencionado presupuesto los gastos del culto de la iglesia de Firgas en cualidad de aneja a la de ese pueblo sin dar lugar a apercibirnos que se harán efectivo en caso de resistirse V.S. a esta determinación».

La dura advertencia de la Junta de Gobierno provoca que el alcalde de Arucas Luis Ponce Ponce y sus regidores, el 11 de marzo de ese mismo año invita al Ayuntamiento de Firgas a concurrir a sus Casas Capitulares el domingo 17, a las 9 de la mañana, para tratar la «Formación de los Presupuestos del gastos de culto parroquial y de la reparación de la iglesia para el presente año», manifestando además que lo hace en cumplimiento de la orden recibida y «sin perjuicio de la protesta que al efecto tiene hecha sobre la referida disposición».

Conocía sobradamente el alcalde Luis Ponce Ponce y sus regidores que esta medida suponía modificar la paralela baja en los presupuestos para la parroquia de Arucas, para no variar el presupuesto municipal, y así incluir los gastos de la ermita de Firgas. Sabían de la opinión del párroco accidental Jose Antonio Rivero Mireles, que le declaraba enemigo público, dado que desde el púlpito ya arengaba de la ¡guerra del pueblo de Firgas contra el pueblo de Arucas!, cuando la realidad era otra muy distinta.

Durante este pleito local, a nivel del Estado el Regente y Jefe del Estado Baldomero Espartero se vio cada vez más sólo, por esa forma de gobernar al más puro estilo militar, pero alejado de la milicia desde que mandó fusilar a los generales que participaron en el pronunciamiento de María Cristina de Borbón, además de la manifiesta enemistad que se granjeaba de sus propios correligionarios del Partido Progresista. Alejado de los militares y de sus compañeros Progresistas, no sólo no reconoció su soledad sino que volvió a incurrir en los mismos errores cuando ordenó el fusilamiento de algunos militares por el levantamiento del general O'Donnell, y sobre todo, el definitivo de recurrir al bombardeo de Barcelona en diciembre de 1842 para reprimir la crisis del sector algodonero, que desencadenó el general Prim se sublevara en Barcelona, que sería seguido en otras ciudades como Madrid y Granada. Cuando las Cortes trataron de limitar sus actuaciones, tomó la decisión de disolverlas, momento que aprovecharon los militares y políticos  Ramón María Narváez Campos y Francisco Serrano Domínguez para  encabezar un pronunciamiento conjunto de militares moderados y progresistas, que motivaría la huída de Espartero por Cádiz para exiliarse en Inglaterra.

Aunque Isabel II sólo tenía doce años, se consideró por la clase política y los militares que no convenía una nueva Regencia ante la imposibilidad de elegir un candidato aceptado por ambos partidos, por lo que se reconoció la mayoría de edad y se inició la redacción de una nueva constitución moderada que sería promulgada en 1845, mientras ocupaba la presidencia del Consejo de Ministros Narváez, después de un año del gobierno provisional de transición de José Maria López que permitió marginar o detener a los líderes del Partido Progresista más emblemáticos.


Este año de 1844 en que se había iniciado el reinado efectivo de Isabel II, de marcado carácter moderado, cansado de tanto pleito eclesiástico Luis Ponce Ponce deja paso a su mejor correligionario, y tras las elecciones municipales del mes de abril, accede al cargo de alcalde Gregorio Domingo Rodríguez Barbosa también del Partido Viejo, quien recibe la resolución de 18 de mayo de 1844 al expediente abierto nº 151 sobre el litigio por los gastos de la ermita de Firgas que afectaba a las jurisdiccionales municipales de Firgas y Arucas, que ésta había resuelto detraer del presupuesto de la Parroquia de Arucas. La Diputación Provincial de Canarias resuelve «... mandando que no se incluyan en el citado presupuesto Parroquial de ese Pueblo los Gastos de la referida Hermita de Firgas, previniendo a V.S. al mismo tiempo, como lo egecuto, que si en el último presupuesto hubo algún aumento, en virtud de los dispuesto por la Junta de Gobierno de esa Isla, se baje en el reparo lo sucesivo».

Las diligencias del párroco José Antonio Rivero Mireles ante el Obispado darían lugar a las presiones del Cabildo Catedralicio ante la Diputación Provincial. Arrinconado con esta decisión política el Ayuntamiento de Arucas, reclamó al Ayuntamiento de Firgas las devolución de las cantidades entregadas, adoptando el siguiente acuerdo en la sesión de sus regidores el 2 de junio, comunicando al de Firgas que «...en virtud de la aprovación del último presupuesto parroquial, se sirva V.S. poner a disposición del Depositario recaudador del mismo en esta Villa los dos tercios vencidos el último del pasado para atender los gastos de la parroquia y cumplir con los pedidos que acaba de hacer el Vble. Párroco, manifestando al mismo tiempo a la Municipalidad que el todo que le cupo en proporción a su riqueza ascendió a la cantidad de 57 pesos, sietenta y quince cuartos y dos ms».


Pero los dineros recibidos ya los había gastado con celeridad el Ayuntamiento de Firgas en el arreglo de la ermita y tenía las arcas vacías. Un mes después volvía a reclamar el Ayuntamiento de Arucas cuando comunica al de Firgas «... se sirva remitir los mencionados dos tercios en el término de 8 días entregandolos a dicho depositario, pues de lo contrario no hay con que sufragar los indispensables gastos de la parroquia... ».

Hay que presuponer que los dineros de la parroquia no fueron repuestos por el Ayuntamiento de Arucas, que se vio salvado cuando el 23 de septiembre de ese año 1844 la Jefatura Superior Política de Canarias notificaba la comunicación del Ministro de Gracia y Justicia que trasladaba el Real Decreto expedido por S.M. Isabel II, mediante el cual se aprobaba la erección de una parroquia en el pueblo de Firgas bajo la advocación de san Roque.

No fue bien recibida la noticia en la parroquia de Arucas que perdía los beneficios de parte de su feligresía, personalizando el párroco en los correligionarios del Partido Viejo el desenlace final. Como el mandato se extenderá hasta la aprobación de la nueva Ley que regularía las elecciones municipales y cargos elegibles, hay otros asuntos que romperán la unidad de los regidores en sus votaciones. Es un ayuntamiento, mal relacionado con la parroquia, que se significó por los empates en las votaciones, que será el "voto decisivo" del Alcalde 1º el que marcaba el desempate, según se alegó en un escrito de respuesta al Jefe Político.


Hay que tener en cuenta que la reforma fiscal de Mon y Santillán es de 1845, donde operan las transformaciones fiscales y económicas promovidas por la revolución burguesa, y en lo que más puede afectar al pueblo de Arucas es el impuesto que gravaba a la agricultura, la llamada "contribución de inmuebles, cultivo y ganaderías", al que hay que añadir la "contribución de consumos", los que más ingresos van a proporcionar al Estado. Estas contribuciones o impuestos se hacían conforme a los amillaramientos y cartillas de evaluación, es decir, los padrones que regulaban los caudales y granjerías de los vecinos de un pueblo para repartir entre ellos las contribuciones, los cuales deberían ser confeccionados por los propios ayuntamientos.

La confección de esos padrones para repartir la carga fiscal entre los vecinos determinó una enorme ocultación de la riqueza agrícola y pecuaria, de la que se beneficiaron especialmente los grandes propietarios, por lo que era manifiestamente injusto el reparto de las cargas, no por la cuota de la contribución, sino por la ocultación de la base de cálculo. Así cuando se tenía el control del ayuntamiento, el que manda y más tiene en realidad, altera el padrón para figurar con menos, soportando su diferencia los que menos tienen y lo tienen totalmente declarado en el padrón.


No nos sorprendería que muchos de los debates en las sesiones del ayuntamiento de Arucas que terminaban por decidirse con el "voto decisivo" del Alcalde 1º, no eran problemas de ideologías entre "moderados" y "progresistas", eran problemas de interpretar la "justicia fiscal" entre los que tienen mucho y los que tienen menos.

No se conoce que temas fueron los que llevaron a esta confrontación entre los Regidores dado que "casualmente" el Libro de Actas del año 1845 se perdió. Misterios de la vida política local, sin olvidar que la etimología nos dice que "Secretario viene de secreto", y la mejor forma de que sea inviolado es la desaparición de todo rastro.



Los "moderados" que ahora dominaban la política estatal, aunque derogaron las leyes de desamortización de Mendizábal, siguieron adelante con los bienes de la iglesia y el clero que se habían incautado, pues eran los apetecidos por la burguesía que les sostenía. Pero la nueva norma electoral municipal que se aplica a partir de 1845, es consustancial con su espíritu "conservador" de pensar y actuar, pues en el resultado de las elecciones municipales se sustentará su éxito. Antes los "progresistas" en su reforma concedieron la elección y la designación de los regidores y alcaldes a un censo de electores "cabezas de familia", ciudadanos que conseguía esta condición gracias a su elección en una primera ronda de votaciones entre todos los vecinos del municipio.

Ahora los "moderados" pretenden condicionar y controlar la libertad municipal contemplada en la anterior Constitución de 1837, reservando al Monarca la facultad de escoger entre los regidores elegidos, a través de la elección directa entre los mayores contribuyentes de los municipios del alcalde, tenientes de alcalde y concejales que debían encabezar los ayuntamientos. Y si a pesar de ello hay un desmadre en el ayuntamiento, el Jefe Político provincial es quien legalmente preside las sesiones del ayuntamiento, aunque no tenga que estar presente, sino reservándose para sí el control y las actuaciones de los regidores municipales, de donde puede anular algún acuerdo políticamente "incorrecto", todo ello bajo el amparo de la promulgada Constitución de 1845, en cuya redacción no participaron los "progresistas" por estar la mayoría de sus líderes en las cárceles o en el exilio. Es así como de un censo formado por los sesenta mayores contribuyentes residentes, se eligen 14 regidores o concejales, y entre los 14 se elige el Alcalde Constitucional y Tenientes de Alcalde.