martes, 14 de abril de 2015

1888 El concierto de la Azucarera de San Pedro con Hacienda y la arribada de un nuevo protagonista

Se inicia en este año una recuperación económica y demográfica en la villa, favorecido por la aprobación del concierto fiscal de la Azucarera de San Pedro con la Hacienda Pública para el pago del impuesto transitorio y recargo municipal sobre el azúcar. Su efecto para este año supondrá un incremento de la producción de azúcar que se incrementará con respecto al anterior en 1.329 sacos de 100 kilos, y que proyectará sobre los cuatros años sucesivos un incremento mínimo sostenido de 1.000 sacos por año.

Esta bonanza económica vendrá favorecida por su doble efecto, sobre el sector primario del cultivo de la caña y sobre el sector secundario de la producción de azúcar. Si conviene dejar constancia desde este momento, desmontando la propaganda política de la época, de que el logro del concierto por Fernando León y Castillo no lo era en beneficio del común de la villa de Arucas, que si bien pudo apreciar en mano de obra el impulso de las cosechas de la caña y de la producción azucarera, este beneficio lo era exclusivamente y para el interés particular de la Azucarera de San Pedro y de sus dueños.

Ello es así, pues lo aprobado como luego se verá, era un concierto fiscal de un particular, la Azucarera de San Pedro y la Hacienda Pública. No fue la supresión del arancel para todas las azucareras de Arucas, que si llegaron a obtener la aprobación de un concierto, que no nos consta, lo pudo ser mucho tiempo después y siempre que se le concediera por extensión. Las producciones de azúcar de la Azucarera de San Pedro en razón del convenio, se vieron incrementadas por su exportación a la Península; el incremento de la producción de las otras azucareras de Arucas lo fue por la exportación al mercado europeo, y más concretamente al londinense, donde el libre-cambismo permitía su entrada sin aranceles además de verse favorecidas por la desviación del azúcar antillana hacia los Estados Unidos como ya se ha dicho.

Difícil es entender como pequeños molineros azucareros que estaban presentes en la política local, se prestaron a enaltecer la figura política de Fernando León y Castillo cuando la medida fiscal no reportó nada a sus negocios. Probablemente se prestaron a ello, encuadrados en el “partido leonino” para detentar la política local y desde ella favorecer sus intereses empresariales ejerciendo desde el poder actuaciones que limitaban el crecimiento de sus molineros competidores, como sucedió con el molino de Bañaderos y con la Azucarera Nª Sra. del Rosario de Cruz de Pineda.

Con una corporación municipal bien cerrada y controlada, el alcalde Manuel del Toro Sánchez se permitió rodearse de contribuyentes asociados que eran buenos amigos y con pretensiones de llegar a acuerdos matrimoniales entre sus descendientes, cediendo incluso el protagonismo en La Heredad y en el prestigio social.

Otros temidos políticos locales, tenían puesta sus miras más allá del municipio y deambulaban buscando cobijo en un espacio político donde destacar, como es el caso del abogado aruquense Tomás García Guerra a quien habían encargado trabajos profesionales en La Heredad. Su variable posición política quedó de manifiesto cuando este año fue el abogado defensor del famoso caso de Eduardo Rodríguez Lazo, alcalde de Granadilla, denunciado por el gobernador civil, del quien se decía que había sido interpuesto por Fernando León y Castillo, por un delito electoral según la prensa interesada:

«...el local designado para la elección permanecía cerrado, ignorándose el motivo, ó mejor dicho sabiéndose que el motivo era impedir á los electores que ejercitaran su derecho; después de requerir á los presentes que manifestasen si había alguno con mejor derecho para desempeñar el cargo á que lo compelían los electores en su indignación y protestando cederle el puesto si después se presentaba, presidió la elección con los interventores proclamados por la junta del censo...».

Esta actuación más que profesional cuando ya estaba en el Partido Patriótico, le granjeó prestigio profesional, muchas amistades en Tenerife y muchas enemistades políticas en Gran Canaria, bastión del partido "leonino", pero los políticos locales preferían practicar el "clientelismo", encargándole trabajos profesionales desde la Heredad de Aguas.



El 26 de marzo, el Boletín Oficial de Canarias publicaba la gran esperada resolución para Alfonso Gourié Álvarez-Conde y su Fábrica Azucarera de San Pedro, que posiblemente le había anticipado telegráficamente desde París el ilustre "conseguidor" y político Fernando León y Castillo.

La Real Orden aprobada por el Consejo de estado el 1 de febrero sustanció que «En cumplimiento de la Real Orden de 18 de Agosto último, ha examinado el Consejo el expediente instruido con el fin de resolver la instancia en que D. Alfonso Gourié y Álvarez solicita celebrar un concierto con la Hacienda para el pago del impuesto transitorio y recargo municipal a que está sugeto el azúcar que elabora en la fábrica denominada de "San Pedro" que el interesado posee en el término de Arúcas en la provincia de Canarias.

(...) y cumpliendo las reservas y precauciones propuestas en las bases del contrato que la Dirección general de Impuestos tiene formuladas.- El Consejo, pues, opina: 1. Que V. E. puede aprobar el concierto que solicita D. Alfonso Gourié y Alvarez, para el pago del impuesto transitorio y recargo municipal a que está sugeto el azúcar que elabore en la fábrica de su propiedad denominada "San Pedro" en los términos y con las precauciones propuestas por la Dirección general de Impuestos. 2. Que el azúcar á que dicho concierto se refiere podrá importarse en la Península e islas Baleares libre de los derechos de arancel siempre que se acompañe certificación del Jefe de Hacienda de Canarias en que se acredite que fue elaborado en la expresada fábrica, y que la cantidad remesada no exceda de la fijada en el contrato según la cuenta que deben llevar aquellas oficinas. y 3. Que por las Direcciones generales de Impuestos y de Aduanas se den las instrucciones necesarias para que el azúcar que D. Alfonso Gourié exporte para la Península como comprendido en el concierto, sea de la realmente elaborada en dicha fabrica. —Y el REY (q. D. g.) y en su nombre la REINA Regente del Reino, conformándose con el preinserto dictamen, se ha servido resolver como en el mismo se propone».

Se hacía necesario reproducir parcialmente la Orden que engarzaba con la Ley de Puertos Francos de 1852, para comprender que venía a resolverse en beneficio exclusivo del propietario de la Fábrica Azucarera de San Pedro, dado que con la exención fiscal lograda por la fórmula del concierto obtendría muchos más beneficios. Fue por tanto una intervención política del gran "conseguidor y mentor" de los "leoninos" por un interés particular, pues si lo hubiera realizado por el interés general la norma hubiera beneficiado a todos los elaboradores de azúcares de Arucas y de las islas.

Por ello el "eterno" agradecimiento y devoción de Alfonso Gourié Álvarez-Conde y sus descendientes a Fernando León y Castillo, dado que permitiría competir con ventajas económico-fiscales con los otros trapiches azucareros de Arucas y Canarias que soportaron los aranceles de exportación de sus productos a la Península.

El pleno de 2 de septiembre aprobó el remate en pública subasta para las obras de adoquinado de la plaza de San Sebastián al contratista Manuel Aguiar Henriquez.

Rosario González y Ramón Madan (Fedac)
El 7 octubre se casó Rosario González Fernández del Campo, hija de Bruno González Castellano, con Ramón Madan y Uriondo Cambreleng, descendiente por línea materna de la Princesa Dácil, hija de Bencomo Mencey del Taoro, nacido en Santa Cruz de Tenerife, que tras ingresar en la milicia como cadete en 1870, ascendió a teniente por méritos en la guerra carlista, en 1877 fue condecorado con la medalla de Alfonso XII por su participación en Cuba, para después obtener la Cruz de S. Hermenegildo y la placa de la misma orden, alcanzó el grado de comandante de infantería.

Además de administrar el gran patrimonio de tierras y aguas que heredaba su cónyuge, Ramón Madan y Uriondo Cambreleng protagonizará después la defensa de los intereses familiares por la participación societaria en la Azucarera de San Pedro, con quien años después será su administrador Francisco Gourié Marrero.

Este cambio generacional comportará igualmente la lucha encubierta de dos protagonistas que pretenden desplazarse recíprocamente, de destacar el uno sobre el otro, de detentar para sí mismo el poder fáctico sobre la burguesía local, y en la búsqueda permanente del protagonismo social. De todas estas historias y conflictos entre ellos dos, siempre se trasmitió el mensaje interesado por los políticos y no políticos locales, que el “bueno” era uno, y el “malo” el otro, quien todo lo hacía por interés propio. Año a año lo iremos descubriendo.

No tardan los políticos locales en iniciar las loas a Fernando León y Castillo cuando en el pleno del 28 de octubre, presidido por el alcalde accidental Antonio Guerra Rodríguez se acuerda «Elevar reverente exposición á S.M. la Reina Regente, para que se digne otorgar el titulo de Conde de Las Palmas de Gran Canaria al esclarecido hijo de esta isla Excmo. Sr. D. Fernando de León y Castillo, como merced justificada por sus relevantes méritos y por los eminentes servicios que ha prestado á la causa de la libertad y a las instituciones de la patria». La obediencia debida a quien sugirió el acuerdo Alfonso Gourié Álvarez-Conde.

En el mismo pleno se acuerdan de un pago y deciden «Proceder á la inmediata reparación de un trozo de camino vecinal de la Costa del Bañadero donde llaman los Arenales, junto á la ermita de dicho Barrio, para evitar los perjuicios e inconvenientes que ocasiona en la actualidad». Habría que rememorar que estos arenales llegaban hasta el pie del actual barrio de El Risco, por donde discurría el camino que llevaba hasta El Trapiche atravesando las actuales Escaleritas.

Debieron darse cuenta que este último también estaba mal pues en el pleno del 11 de noviembre se acuerda «Proceder á la inmediata reparación del camino vecinal del Barrio del Trapiche, por el punto denominado “Las cuatro esquinas”, en cuanto sea necesario para dejarlo en buen estado de servicio».

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